Desaparecen “clínica del dolor” en el Imss

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Nuevo Laredo, Tamaulipas.-La política de brindar bienestar y seguridad a los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss), se vino al suelo en la Unidad de Medicina Familiar 76 de esta ciudad (UMF/76), luego que por indicaciones de la dirección general y la delegación regional, se dispusiera desaparecer la ‘Clínica del Dolor’, la que funciona con éxito en dicha unidad desde hace tres años.

Sumado a ello, un medicamento indicado para mitigar el dolor en los pacientes crónicos (gabapentina), escasea por temporadas debido a su alto costo, ya que al instituto le cuesta surtir esta medicina a cerca de 300 pacientes, un millón 200 mil pesos mensuales, cantidad que puede subir dependiendo de los pacientes que sean enviados del hospital general de zona número 11 de la misma institución (HGZ/11), por lo que también dejará de surtirlo.

Al dejar de funcionar dicha clínica, cuya función es la de mitigar el dolor a pacientes con dolores crónicos derivados de diversas enfermedades, esos pacientes dejarán de acudir a tratamiento, porque a partir del 14 de junio dejó de brindar oficialmente servicio y las citas médicas fueron suspendidas.

“Esta especialidad no existe dentro de la plantilla de personal”, explicó el director médico de dicha unidad, Juan De Dios Villegas.

La historia

En el 2010, el entonces director, Sergio Garduño Chávez, autorizó que un anestesiólogo algólogo ingresara a la plantilla de la clínica, para darle un ‘plus’ a la unidad, por lo que fue aceptado el proyecto, “pero el director no vio la magnitud de las cosas y el asunto lo rebasó porque no hizo un análisis a largo plazo, a pesar de que es un éxito”, señaló el médico.
En sus inicios, la clínica del dolor brindaba atención médica a unos 10 o 15 pacientes a lo sumo, pero debido a los buenos resultados obtenidos entre algunos que vieron disminuidos sus malestares, en dos años la cantidad rebasó los 300, aunque Villegas menciona que solo son 150 los que acuden.
“Es ahí donde nos rebasa y porque no entra en las especialidades que tenemos, y que son de traumatología, oncología, gastroenterología y otras que impliquen dolor y que requerían de una atención de este tipo, básicamente”, señaló.
Pero el asunto va más lejos, ya que al no existir esta especialidad en dicha cínica, no existe tampoco presupuesto asignado para que siga operando como tal, por lo que administrativamente dejó de existir porque nunca existió, y esa es una de las razones por las que se decidió desaparecerla.
Sin embargo, de acuerdo al director de la unidad médica, la clínica del dolor no puede existir en un lugar que es de primer nivel, por lo que dijo que lo correcto es que sea trasladada al hospital general, en donde existen las especialidades que le dan funcionalidad.
Pero resulta que al igual que el hospital, la UMF/76 cuenta con las especialidades de traumatología, nefrología, otorrinolaringología, oftalmología, diálisis, hemodiálisis y cirugías menores, que la convierten en una unidad de segundo nivel, por lo que su permanencia se justifica.
Testimonios

“No es justo, yo vine a consultar a la clínica, y me dijeron que iba a desaparecer, y por eso ya no me dieron cita”, dijo una mujer que desde hace varios meses se trata en ese lugar de un dolor crónico en su cadera, producto de una caída.
En el mismo tono se refirió Claudia, una joven mujer que a sus 38 años sufre de fuertes dolores en su columna, producto de una osteoporosis muy avanzada que le ocasiona fuertes dolores.
“Me dan un medicamento que no tienen en la farmacia, y a veces lo tomo y a veces no. ¿Cómo quiero curarme si no me dan la medicina?, comentó.
Juanita es una mujer de edad avanzada, y por lo mismo acude desde que inició la clínica a tratamiento médico, el que le ha disminuido los dolores que sufre a consecuencia de una lesión que sufrió cuando era joven y que lastimó su columna vertebral
Ante estas evidencias vivientes, el director de la unidad médica explicó que la presencia de la clínica del dolor es necesaria, por lo que dijo que está gestionando ante las autoridades centrales y regionales para que no desaparezca, y en última instancia, que se traslade al hospital general, para que atienda a los pacientes que dejarán de acudir a la consulta, pero eso puede tardar meses o años, y tal vez nunca se haga.
Por tal motivo, dijo Villegas que saldrá más caro al instituto hacer los traslados a las clínicas del dolor en Monterrey, Reynosa o Tampico, que atender a los pacientes como se había estado haciendo.
Las personas que acudían a la consulta, por lo general iban en silla de ruedas, muletas, prótesis, y muchas de ellas acudían caminando por carecer de un vehículo, pero todos con algún padecimiento que les ocasiona dolor severo que en la clínica lo mitigaban con medicamento y terapia.
“Se brincaron muchas cosas al aprobar la clínica”, refutó el director.