Que no le engañe el título de esta columna. La idea es no revelarle el número de trabajadores de la educación en Tamaulipas ni mucho menos en el país porque la verdad, dicen que ni las autoridades federales lo conocen.
Más bien centro mi comentario en dos temas de esa polémica y conflictiva rectora de la educación en el país: la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SEP).
El primero se refiere al reciente anuncio de la dependencia federal relacionado al número de plazas y horas de educación post primaria que para el Concurso de Ingreso al Servicio Docente, en su versión VI, que se llevará a cabo en fecha ya muy próxima.
Las autoridades educativas del país revelaron a las agencias informativas que para el ciclo escolar 2013-2014 serán 8 mil 479 plazas -sin especificar todavía si son de preescolar, especial o primaria- más, 33 mil 457 horas de asignatura. Tampoco especifica si son para secundaria o bachillerato.
Los números son fríos y con esta información no es posible todavía cuantificar el número de plazas y horas asignados a cada entidad, pero se supone que serán de acuerdo a las necesidades reportadas en tiempo y forma, además de los compromisos políticos, que no sindicales, más bien institucionales. Porque la idea de la Reforma es que sea la SEP quien reparta las rebanadas del pastel y no el SNTE.
Si los números en rigor se aplicarán por igual, sin considerar el número de habitantes de cada estado de la república, las más de 8 mil plazas entre las 32 entidades se obtendrían aproximadamente 265 plazas para cada una.
Si continuamos aplicando el mismo criterio y partiendo de la hipótesis de que a Tamaulipas corresponderían 265 plazas, entonces tocaría a SEIS plazas por cada municipio de este estado norteño.
Si hablamos de horas de asignatura y para percatarse de la gravedad del asunto, le invito para que su análisis inicie de la siguiente reflexión: Un chico de secundaria tiene cuatro horas a la semana de clase de matemáticas, cuatro de español, tres de ciencias naturales, tres de ciencias sociales, dos de educación física, dos de taller, etc., por ejemplo. No considere la posibilidad de que sea secundaria general o técnica.
Si a nivel nacional se anuncia que serán 33 mil 457 horas ¿Cuántas corresponderán a cada entidad? Seguimos con el mismo criterio, reparto equitativo. Si la calculadora no falla entonces tendremos algo así como mil 45 horas para cada estado.
Seguimos con el mismo ejemplo: mil 45 horas de asignatura entre 43 municipios de Tamaulipas, corresponderán a 24 horas!!! Ahora intente relacionar este número de horas de asignaturas ¿a cuántos grupos?
Por el número de horas y plazas para esta versión del concurso docente es claro que alguien… o más bien, algunos, no están haciendo su chamba, desde los legisladores hasta los funcionarios de SEP siguen “pichicateando” el presupuesto para educación.
Ha sido una polémica lo de la legalidad de los concursos y se puede decir que de las farsas para ingresar al Servicio Docente se ha hablado de transparencia, pero han estado omitiendo que las evaluaciones de las pruebas de los concursantes se realizan en la ciudad de México, a espaldas de las entidades.
El manejo de las plazas por baja y renuncia, defunciones, pensión o jubilación no es transparente y de ninguna forma entra a ningún concurso, salvo los subsistemas que así lo exigen.
Infinidad de normalistas han invertido tiempo y capital para prepararse y concluir una licenciatura en educación, al grado que viviendo en la capital del estado, aceptan irse a trabajar a la frontera apenas con cuatro horas de asignatura que “ganaron”, aunque nunca les dijeron por cuantas horas están en esa “justa”.
Elba Esther Gordillo ya apuntaba en el 2006 que las escuelas normales eran fábricas de desempleados y sin embargo, la mata sigue dando, porque la corrupción en todos los niveles sigue dando esperanza.
Se sabe extraoficialmente que estudiantes de las escuelas normales están esperando concluir sus estudios porque la plaza docente donde ya trabajan está condicionada a la entrega del título.