Mujer: lucha por tu ser

Con profunda preocupación nos hemos enterado de las cifras de la Organización de las Naciones Unidas en el sentido de que hay una brutalidad generalizada hacia la mujer: alrededor del 46 por ciento de mujeres que rondan los 15 años de edad sufren maltrato, físico o verbal, psicológico o de otra índole.

Es un número alarmante, pero muchas cosas tendrían que cambiar para que la mujer esté tan tranquila como un varón y no sea objeto de ese discriminatorio trato social y de pareja.

Recordamos aquellos años en el Hospital General, cuando llegaban de comunidades rurales y de la periferia las mujeres con signos de violencia, en algunos casos, brutal, inhumana; “¿Por qué no lo demanda?”- se le preguntaba- a lo que contestaban. “no se meta, él me pega porque me quiere”.

Este tipo de comentarios los escuchamos de viva voz infinidad de ocasiones. Es tiempo que cada uno entienda cual es su rol social y humano.

El varón debe entender que en una relación de pareja él por sí no es nada, y ella tampoco, es decir, aplica la equidad de género en el sentido de que la vida en pareja es de ambos: nadie tiene la tutela sobre el otro –o no debiera tenerla- y no es válido el hacer uso de la violencia para lograrlo.

Algunos inadaptados sociales y humanos tratan a su pareja con “las patas”, le humillan, le vejan, le dicen, le hacen… ellas lo soportan por distintas causas, y aunque no podemos decir que tengan la culpa, sí la consecuencia es producto de su indiferencia ante tan grave problema.

Hay un video titulado “recibí flores hoy” –que puede buscar en You Tube- y que es la ejemplificación típica de la brutalidad del varón hacia su pareja que, ingenua –o tonta- piensa que los golpes son signos de amor.

Nunca la violencia ha sido o es sinónimo de amor, y eso debe quedar perfectamente claro.

¿Cuántas de nuestras lindas mujeres tamaulipecas sufren violencia por parte de sus parejas?

No tenemos el dato y probablemente sea mejor, porque nos daría mucha rabia ver el número de las valientes que se atrevieron a denunciar, pero que su situación no ha cambiado.

Una sociedad machista es la nuestra, aunque cada día se presenta con menor intensidad, sin que lo anterior quiera decir que ya estamos del otro lado, que ya no hay este tipo de actitudes prehistóricas.

El que utiliza la violencia contra su mujer es un auténtico animal, un inadaptado, un bruto que no concibe que alguien tenga más capacidad en algunas cosas, porque finalmente, la violencia es reflejo de la no aceptación de un animal ante el hecho de haber sido superado aunque sea en lo más mínimo.

El primer paso que debe hacer una mujer es reconocer: las chicas de 15 y algo cerca, dejar de sentirse que el novio –ese animal que les pega- es lo único que hay en el mundo: ¡somos solo en México 116 millones de personas! Y aferrarse a un idiota golpeador no es lo mejor.

No les dan permiso de pintarse o vestir tal o cual prenda.

Deben los padres atender a sus hijas, estar pendientes para que los novios no les traten como lo hacen y no las intimiden, no les ofendan… no les peguen, porque un día de éstos amanecerán muertas.

Hay que trabajar muy fuerte este aspecto; hay profesionistas muy valiosas dedicadas a actividades feministas, hoy llamadas de género, pero que luchan porque tú, mujer, tesoro de vida, no seas humillada ni agredida.

Eres tan valiosa como cualquier ser vivo: eres semejanza divina, eres la parte que corresponde a la felicidad que todos buscamos y que anhelamos, pero que se construye a partir de tu existencia. Gibrán Jalil Gibrán lo destaca en una hermosa poesía, pero queremos que tú lo hagas, en la más sublime muestra divina y sagrada: cuidar tu integridad en todos sentidos.

Luchemos porque acabe la violencia contra ellas, y también, por qué no, contra ellos.