A siete días del día más importante del año en materia político-electoral, los candidatos de las distintas fuerzas políticas en la entidad preparan sus cierres de campaña a la usanza antigua: con sendos eventos en los que el atractivo principal sigue siendo un grupo musical o un actor de renombre.
Ya los tiempos que marca la ley se llegan a término, y se anuncia quienes serán los encargados de captar la atención del grueso de la población, en el día en que cada uno de ellos hará los pronunciamientos finales antes de la etapa de reflexión previa a la “gran encuesta”: la votación de gente que, como usted y como nosotros elegirá a los hombres que habrán de gobernarnos y representarnos en el Congreso del Estado.
Con la sombra de los senadores del Partido Acción Nacional que, lejos de proponer o legislar se han dedicado a embolsarse el dinero del pueblo de una manera grosera, escandalosa e inmoral, sus candidatos seguramente tendrán en la suma final de sufragios la clara muestra de animadversión ciudadana ante tales actitudes cínicas.
Los escándalos en los que se han visto envueltos los grupos políticos al interior del blanquiazul, la algarabía que ha causado el gasto inmoderado de pancartas, calcas y banderas, música y muchachos que cobran por ensordecer los cruceros de las ciudades, con los usos limitados y poco comprendidos de las redes sociales en Internet, y con la poca presencia en la prensa escrita, los candidatos están ya listos para recibir el veredicto final, inapelable, que les dará o no el triunfo.
Victoria tiene cuatro aspirantes a la alcaldía como muchos otros municipios; en algunos, son menos los que buscan ganar y los aspirantes a una curul –y un sueldo que nunca imaginaron- también están ya listos para la gran encuesta, donde surgirán los nombres de los que llegarán a la lista de esa clase política que, sin lugar a dudas, todos esperamos que nos cumplan de manera digna.
No queremos los ciudadanos más vividores de la política: buscamos gente que nos represente y haga bien su trabajo, gente que pueda interpretar nuestras necesidades y convertirlas en acciones… gente que sea honesta, simplemente.
El Instituto Electoral de Tamaulipas anuncia que ya tiene listo el escenario: funcionarios de casilla, observadores electorales y toda la infraestructura material para tal efecto: mamparas, boletas, crayones, tinta indeleble y demás. Ya está prácticamente todo listo para el proceso del 7 de julio próximo.
Atrás quedarán las descalificaciones de quien se ocupó por querer limpiar su discurso y barrió con la credibilidad que tuvo, de quien hizo una campaña discreta o de quien, de plano, se encargó de hacernos ver que es la mejor causa posible.
El caso es que el discurso se vio poco en las redes sociales. Es raro que, habiendo tantos expertos en comunicación, los candidatos se hayan limitado a publicar su agenda de trabajo en redes de trascendencia prioritaria como Facebook o Twiter, desperdiciando la oportunidad de interactuar con los ciudadanos, a quienes hoy piden su confianza.
Los tamaulipecos esperamos que no haya problemas en la jornada electoral y pedimos a gritos que culminen las campañas para librarnos de esa contaminación política que implica la propaganda que hoy pro hoy ensucia la entidad.
Resultados, es lo que queremos.
Y finalmente, al llegarse los tiempos que marca la ley, todos estarán más que ansiosos de conocer vía la boleta electoral cual es la preferencia de cada uno de nosotros.
Que gane el mejor, el que haya despertado la conciencia ciudadana, pero que sea en un proceso en el que participe la mayoría de los electores.
Insistimos en aquella frase que reza: “si no vota, no se queje”.
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