Encuestas insultantes

Si usted le pregunta a algún amigo o familiar de cualquiera de los candidatos a puestos de elección popular como presidencias municipales y diputaciones locales, seguramente escuchará una respuesta que no esté acorde a la realidad: todos, sin excepción, consideran que “su” candidato” es el bueno y que va a ganar, que va arriba de las encuestas y demás, pero de ahí a que sea una realidad…

Es insultante por parte de los comités de campaña lo que hacen con la ciudadanía: publican encuestas pagadas en medios y en redes sociales con cifras que todos sabemos que no son reales.

Acabamos de reír con la última del candidato de la alegría, en la que prácticamente va solo en la contienda; todos sabemos como van, y tenemos la idea de que son dos de los cuatro aspirantes a alcalde de Victoria quienes realmente tienen posibilidades de triunfo. De acuerdo a nuestras simpatías, pensamos que uno u otro estarán arriba, pero no quiere decir que se burlen de nosotros queriendo imponer cifras que no son reales, pretendiendo influir en el ánimo de la gente que no conoce, que no tiene idea de cómo son las cosas.

Resulta que van en proporción casi de 3 a 1 arriba, y lo mismo sucede con el candidato que jugaba con piedras de niño.

Tal parece que no han entendido que el elector merece el máximo respeto, y el hecho de manipular los datos, sin fuente fidedigna ni avalada por autoridades electorales es, por una parte, una grave infracción al proceso electoral –ilegalidad, dicen otros- y por otra, insultan la inteligencia popular.

Sabemos como van las tendencias, aunque nunca se sabrá la realidad a ciencia cierta. Somos de la idea de que muchos encuestados, para no verse en problemas, a todos dicen que sí, aunque el día 7 emitirán su simpatía, su voto, por uno solo, y nadie les podrá ni deberá presionar al respecto más que su conciencia y su forma de pensar.

En ese sentido, suponemos que las autoridades electorales deberían castigar a los mentirosos y hacerles ver que el elector merece respeto.

No es válido que publiquen datos falsos, pero tampoco lo es el hecho de que no den fuente de donde sacaron los datos. La ley electoral obliga a las encuestadoras a registrarse y cumplir con todo un protocolo para efecto de publicar encuestas. Y ahora resulta que van en “caballo de hacienda”.

Insistimos: todos tenemos derecho a pensar que nuestro candidato es el bueno, que nadie se le acercará, que no será vencido, pero no tenemos derecho a burlarnos del público, de los medios, de la sociedad en general.

Otro dato interesante: sabemos el tamaño del arrastre popular que tienen los grupos musicales que se han contratado y que desde el domingo están presentes en los municipios, y el manipular las fotografías para hacer aparecer al candidato con miles de personas no quiere decir que sean simpatizantes: estamos totalmente seguros que la gente fue a escuchar a los de Pesado, y fue por el grupo, no por el mensaje político.

¿A quién quieren engañar?

Es por eso que, con políticos y pseudo políticos de esa reputación y recursos ilegales no se puede pensar en un proceso de legalidad. Han abundado las mentiras y descalificaciones sin decir nombre porque no tienen pruebas de ello, pero lo han hecho.

Lo que hemos visto estos días en las redes sociales por Internet es risible, insultante, jocoso… todo, menos real.

Los magos de Photoshop han realizado un excelente trabajo de diseño gráfico que nada tiene que ver con la fotografía de campaña o de prensa, que finalmente tiene muchas similitudes.

No nos dejemos llevar por las mentiras que están manejando y que suponen que habrá cambios radicales en Victoria. En ese tenor, cada uno de nosotros tiene el derecho –y la obligación- de pensar bien su voto sin presiones, y en estos días de paz y tranquilidad, cada quien meditará la decisión que tendrá como objetivo cruzar una sola opción para cada puesto.

La decisión es nuestra, no nos dejemos llevar por mentiras que solo barren con la vergüenza y la diatriba.