Buen presagio

Con nervios, con el estrés a su máximo nivel y con todo en contra, al candidato le salió a pedir de boca su evento de cierre de campaña, no solo porque desafió a la naturaleza, sino porque en persona comprobó que en unos meses fue capaz de tomar por la mano el difícil arte de dominar a las masas.
Las manecillas del reloj cruzaban por las 18.00 horas y aquello no pintaba bien porque una fuerte lluvia tapizó el Parque de Beis Bol “Praxedis Balboa”, en Ciudad Victoria y miles de priístas se refugiaban en las gradas, mientras que apenas unos cientos más, con sombrilla en mano, se arremolinaban cerca del escenario, donde hacían malabares para no resbalar en el lodo chicloso.
Cerca de la cancha, empapada y con un silbato en su boca y con un altavoz en su mano, Cecilia Robles Riestra saludaba a los amigos y con voz serena decía que todo iba a salir bien, que puede más el calor humano de los priístas que le son fieles a la causa, que “un chaparrón” que moja y que se debe recibir con bendiciones, porque el agua en Tamaulipas es vida.
Más allá a Oscar Almaraz Smer, se le notaba preocupado, pero con certeza daba ordenes a los de su equipo de campaña, que se movilizaban de un lado a otro con celular en la mano para acomodar a los que iban llegando y para pedirles paciencia a los que ya estaban allí.
Unos 15 minutos antes de las 19.00 horas varias camionetas ingresaron al lugar por la parte trasera del escenario y descendieron los candidatos del PRI y sus familiares, algunos de los cuales tuvieron que ser cargados en brazos para que no se quedaran pegados en el lodo o que se precipitaran al suelo resbaladizo y peligroso.
Blanca Valles Rodríguez y Ricardo Rodríguez, candidatos a diputados locales, se acomodaron en la columna para recibir al abanderado del PRI a la alcaldía de Ciudad Victoria, Alejandro Etienne Llano, quien de pronto apareció enfundado en su camisa verde, sonriente y acompañado por su esposa Katia y por sus hijos.
La lluvia ya había cesado y subió al escenario, desde donde satisfecho observó a aquella masa humana que llenó el parque de Beis Bol y que lo recibió con gritos, con un rugido que duro varios minutos.
Como si fueran hormigas, los simpatizantes de los candidatos del PRI, que según los integrantes del comité de Etienne se contabilizaban entre 5 mil y 7 mil, improvisaron coros en honor de los abanderados y se les entregaron, como en los buenos tiempos del partidazo, que hoy parece que recobra el vigor y el calor que perdió el año pasado, cuando sufrió una derrota fulminante en casi todo Tamaulipas.
Entusiasta, como es ella, Blanca Valles, al igual que sus hijas, hasta movieron la cadera al ritmo de la pegajosa música grupera que escapaba por las enormes bocinas, mientras que Ricardo levantaba la mano en señal de triunfo.
Etienne, avanzó hacia el micrófono y con un discurso corto, muy claro y bien leído, desglosó lo que es su oferta política y de los compromisos de dotar a Ciudad Victoria de lo que requiere con urgencia y del contacto que va a tener con la población, una vez que se pose en la primera silla del edificio del 17 Hidalgo.
“Va a ser un gobierno que tendrá ojos”, dijo el candidato, y que será receptivo, humano y justo.
Buenos fueron los resultados y la preocupación de los organizadores del evento se disolvió y se convirtió en una sonrisa de oreja a oreja porque los candidatos comprobaron que a pesar de las inclemencias del tiempo miles de ellos estaban allí, que no se rajaron como los hombres de Tamaulipas, “que nunca se saben rajar”.
Cierran, los candidatos del PRI, la etapa más intensa del proceso electoral que son las campañas, pero viene lo más difícil, lo determinante, lo que tendrá la ultima palabra.
El día clave en el que elector decidirá.
Que es este 7 de Julio.

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