COMO cada año, al término del ciclo escolar, los temas de moda son el impacto a la economía familiar que provocan las fiestas de graduación, y si realmente los alumnos de educación básica se gradúan o sólo terminan una etapa de la enseñanza.
También, sale a resurgir el trillado tema que tiene que ver con las cuotas escolares y el condicionamiento para la entrega de calificaciones y constancias de estudios.
En los últimos años, la mercadotecnia y el consumismo han esclavizado aún más a los padres de familia, fenómeno al que no están ajenos los directores de instituciones educativas.
Las ceremonias de graduación que hoy en día se realizan con bombo y platillo fuera de los planteles educativos, contrario a lo que sucedía años atrás, se han convertido en dolor de cabeza para los padres y tutores de alumnos de pre primaria, primaria y secundaria, principalmente.
Vestuario, toga y birrete, fotografías, cena-baile en los casos de graduación de educación media superior, salones de eventos especiales, música viva o grabada son, entre otros, los gastos onerosos que ponen a temblar a cada padre de familia que vive del producto del trabajo que tiene como remuneración el salario mínimo.
A medida que las condiciones económicas se acentúan como resultado de fenómenos financieros mundiales, poco a poco el tema se analiza cada vez más con mayor profundidad.
El asunto es establecer una diferencia entre lo que significa una graduación y el término de una etapa del ciclo escolar que tiene que ver con la enseñanza circunscrita a un grado de escolaridad.
Es decir, si la educación pre primaria, primaria y secundaria, son consideradas como la básica, luego entonces no debieran llevarse a cabo ceremonias de graduación en esos niveles.
Cuestión de analizar cómo hace apenas algunos ayeres ese tipo de eventos educativos de fin de cursos o ciclo se llevaban a cabo en las propias instalaciones de los centros educativos.
Además, es un error que los menores de edad que terminan su instrucción en los niveles antes descritos crean que han alcanzado un alto nivel de escolaridad, cuando éste finaliza, precisamente, al menos, con el bachillerato.
Terminar los estudios de nivel medio superior que alimentan al alumno con los conocimientos necesarios para incursionar en una carrera universitaria, es un momento adecuado para justificar una ceremonia de graduación porque cuenta con un importante grado de estudios para nuevos horizontes.
Sin embargo, no es congruente calificar como ceremonia de graduación a estudiantes de kinder, primaria o secundaria, cuando tan sólo han llegado a un fin de cursos, ciclo lectivo o ciclo escolar.
Cierto es que los niveles de estudios antes descritos mantienen distinta graduación y van formando al escolapio. No obstante, es indebido que profesores y padres de familia se dejen llevar por la sociedad de consumo y etiqueten esas etapas educativas como graduaciones.
Obviamente, el tema contiene varias aristas, diferentes enfoques y perspectivas, aunque, eso sí, una sola constante: el impacto a la economía familiar.
El contexto trae a colación, además, lo relacionado al cobro, obligado o no, de las llamadas cuotas escolares sobre todo cuando se condiciona a la entrega de boletas de calificaciones o constancias de estudios.
La dualidad de criterios ha polarizado la opinión de padres de familias y directores de escuela, en el entendido de que ambas posturas tienen su fundamento.
La falta de presupuesto oficial para el mantenimiento de los planteles educativos es el origen de las cuotas escolares que, en muchos de los casos, son aportadas voluntariamente para hacer frente a esas necesidades.
A pesar de ello, una corriente de opinión disidente considera que esos recursos no deben incidir directamente en la entrega de documentos oficiales para que los alumnos continúen con su preparación escolar.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCON.
En atención a sus servicios prestados durante el actual proceso electoral, los periodistas tamaulipecos ELEAZAR AVILA y MARCO ESQUIVEL habrán de visitar la República Popular de China. El Coordinador Estatal de Comunicación Social, GUILLERMO MARTINEZ GARCIA, llevó a cabo las gestiones correspondientes.
Enhorabuena.
Y hasta la próxima.