Cierto, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza en sus garantías el derecho a la salud, inalienable y necesario para que haya una mejor calidad y condición de vida de cada uno de los tamaulipecos.
Dejaremos a un lado los temas electorales, porque suponemos que estamos ya un poco cansados. Felicidades a quienes ganaron y resignación a los que no lo hicieron. No se vale el pataleo y esas cosas.
Volviendo con el tema de hoy, hemos visto con preocupación que los casos de dengue han tenido un repunte peligroso: la Secretaría de Salud ha tenido que incrementar también sus medidas de prevención y atención; los casos son producto de la proliferación del mosco transmisor de esta enfermedad, y que puede llegar a registrar defunciones. Hay que tener el cuidado necesario.
En ese sentido, vemos las estadísticas: 730 casos se han registrado y más de la mitad son en Victoria nuestra capital.
Es cierto que las lluvias ayudan a que este insecto se reproduzca, pero también hay que poner de nuestra parte: no es posible, y lo hemos escrito en varias ocasiones, que se responsabilice a la SST por todas las consecuencias que aparecen a diario.es necesario ponernos a reflexionar al respecto y hacer lo que nos sugiere la autoridad sanitaria: los cacharros y encharcamientos son sitios para que el dengue se extienda, y si no hacemos lo que requerimos, no podemos más que recoger casos y más casos que, estadísticamente pareciera que dijeran que no se trabaja al respecto.
La labor es fuerte pero requiere apoyos: el principal debe provenir de la sociedad misma. Ya el secretario Norberto Treviño García Manzo ha dicho que si no nos ponemos al pila todos, de nada servirá el dinero que a diario se gasta en fumigaciones y demás acciones, todas, tendientes a garantizar el bienestar de la sociedad tamaulipeca.
Faltan muchas cosas por hacer, sin embargo, es indispensable trabajar en equipo entre autoridades y sociedad, grupos sociales oficiales y de otra índole, para, todos, poder poner un freno, en este caso, al terrible dengue que ha dejado cifras alarmantes en la localidad.
Vemos diariamente que las camionetas fumigadoras recorren las calles de Tamaulipas dejando ese olor difícil de olvida y que significa que se está fumigando para tratar de disminuir el problema.
El dengue no es cosa de niños, no es algo infantil o del que haya que despreocuparse, porque es una enfermedad que puede ser mortal.
El secretario Treviño García Manzo insiste mucho en que todos participemos, porque, por su experiencia y estadísticas con que cuenta la Secretaría nos dicen que se puede conjurar el peligro y evitar que se convierta en una pandemia, en un grave, muy grave problema de salud.
Hemos de trabajar de manera muy enérgica para lograr loa anterior, para evitar que haya más casos, o al menos, disminuir la estadística a algo más controlable.
Si el dengue se sale de control, imagine usted qué harán las instituciones médicas como clínicas y hospitales: nada fácil la tarea, y todos lo sabemos
Busque información relativa a esta enfermedad, encuentre la parte de prevención que todos debemos asumir, y entonces, a la carga, haga lo que tiene que hacer, porque, seguramente, con la fuerza del trabajo de todos, podremos conjurar este grave peligro que atañe a todo tipo de gente de cualquier clase social.
Hay insecticidas adecuados, recolección de cacharros, campañas de difusión y personal suficiente y preparado para hacer frente al problema
Hoy por hoy, se requiere de la participación activa de cada uno de los hijos de Victoria, que buena falta nos hace, para ser justos.
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