Saber perder

Hemos visto todos, en muchas ocasiones, peleas de box en las que el veredicto se otorga a quien no lo merecía y chiflamos, gritamos o algo más; de igual forma, en el fútbol sucede lo mismo: gana el que no queríamos que ganase, pero en ese caso, el resultado se otorga a quien anota más goles.

Hay deportes en los que se decide de acuerdo al criterio de la gente, es decir, una decisión “cualitativa” que tiene que ver con nuestra forma de haber visto las cosas.

En el fútbol no sucede lo mismo, ni en el beisbol, ni en el basquetbol: ahí, la decisión es total y meramente cuantitativa, lo que se traduce en que gana el de más puntos, goles, carreras o como le quiera llamar, haya hecho mejor o no las cosas.

En el caso de los procesos electorales podemos hablar de una decisión mixta, es decir, cualitativa y cuantitativa. La primera etapa consiste en elegir a quien se considera la persona idónea –cualitativa- y ya en el día de la elección, obtiene el triunfo quien tiene más votos que nadie.

Podría ser una elección con resultado de 36,500 contra 35,999, y ganará el que tenga UN VOTO más, sea como sea.

El acusar que hubo compra de votos y conciencias es difícil de comprobar, o el decir que había gente en las casillas, si no se tiene el fundamento legal para acusar, no vale de nada.

Hoy en día, el Instituto Electoral de Tamaulipas concluye prácticamente el conteo y demás, entregando constancias a algunos de los que buscaron ganar. Esta semana quedará prácticamente cerrado el proceso, y los que ganaron, como dijo el Filósofo de Güemes –el verdadero-: ganaron, pero los que perdieron: perdieron.

El pataleo no vale, el criticar a las autoridades tampoco. El presidente del PAN a nivel nacional asume procesos democráticos donde ganaron, y donde perdieron, exige revisión porque hubo fraude.

Se olvida que en todas partes hubo electores y observadores, representantes y demás.

El que pierde debe hacer una revisión de su proceder para determinar si hay que cambiar actitudes o estrategias si quiere seguir en esto de la grilla.

Al día de hoy, en Victoria, capital de Tamaulipas, el ganador de las elecciones es el abogado Alejandro Etienne Llano, y los ganadores para las diputaciones son Blanca Valles y Ricardo Rodríguez, porque los avalan las cifras, las frías e insensibles cifras que les otorgan más votos que a nadie.

Que si son los mejores o no, veremos de acuerdo a su actitud y proceder: no juzguemos antes de tiempo, porque no sabemos las cosas que serán capaces de hacer si no han tenido la oportunidad de llevarlo a cabo.

Miguel González Salúm es un excelente alcalde y lo ha demostrado, pero es porque ha estado por más de 30 meses trabajando para nosotros y tenemos parámetros para medir. Cuando llegó, esperábamos mucho de él pero no podríamos asegurarlo. El tiempo nos ha dado la razón a quienes confiamos en él.

¿Qué sigue?

Confiar en Etienne, así como en nuestros nuevos diputados, esperar que mejoren lo que se ha hecho y hagan más por Victoria y la región. Queremos que todos los que ganaron, de cualquier fuerza política –bueno, de las dos existentes en la entidad- se comprometan con sus votantes y convenzan con acciones a quienes no votaron por ellos, para que, en una próxima elección, los sumen a sus causas. Lo demás no sirve de nada, insistimos.

Somos de la idea de que si hubo irregularidades graves ya se hubieran puesto de manifiesto. Hoy, a aceptar los resultados y esperar lo mejor para todos.

El tiempo de unos concluye y comienzan nuevos tiempos para Tamaulipas. Solo, como ciudadanos, esperamos que nos vaya mejor que como hasta ahora, que bien lo merecemos.

Tamaulipas merece buenos gobiernos y diputados, así de claro.