Nuevo Laredo, Tamaulipas.-El seminarista Alfredo Roldán Reyna, comentó que al lado de algunos compañeros suyo, se encuentran de misión en algunas de las parroquias de la ciudad, realizando promoción vocacional entre los jóvenes que asisten a las pláticas que ellos les ofrecen.
“Se trata de la vocación en general como un llamado de Dios. Es algo que tenemos mucho en nuestra Diócesis, porque no se da en ninguna otra ciudad del país, ya que estamos aumentando la vocación y la participación de la juventud en la ciudad”, explicó el seminarista.
Recordó que hace cinco años eran 18 seminaristas que ingresaron a esta vocación sacerdotal, pero que con el tiempo solo quedaron 13 por haber renunciado seis, pero después con la promoción que hicieron, aumentó a 24 y luego a 52, hasta quedar en estos momentos en 42 jóvenes que participan.
Dijo que desde entonces, el seminario de Nuevo Laredo ha rendido muchos frutos, lo que ha permitido su rápido crecimiento, por lo que añadió que los seminaristas promotores de la vocación sacerdotal, refuerzan con su fe el trabajo que ya se hizo, desde el obispo Gustavo Rodríguez Vega, hasta el responsable de la vocación pastoral.
“Y ahora lo hacemos nosotros que estudiamos fuera de Nuevo Laredo y todo el año, aunque en el verano retornamos a la ciudad para hacer esta promoción, y hemos visto mucha participación, por lo que esperamos que este año ingresen al seminario unos 30 jóvenes”, expresó el seminarista.
Aunque dijo que el seminario de Nuevo Laredo crece pero no en cantidad sino en crecimiento, ya que en el de Monterrey tiene cerca de 50 nuevos jóvenes en el seminario, y se encuentra estancado en cuanto a crecimiento.
Comentó que las diócesis grandes del país, como las de Jalisco, como Guadalajara y San Juan de los Lagos, ingresan cada año cientos de jóvenes, pero dijo que proporcionalmente el seminario local está creciendo mucho y que históricamente es algo grande.
Ante esta perspectiva, confió que el próximo año sumen 70 seminaristas, algo que en los 20 años de existencia de la diócesis nunca se había visto.
“Los muchachos que se salieron hace seis años dejan un hueco, y estamos tres años atrás, por lo que serán dos años en los que no habrá ordenaciones por el grupo que salió hace cuatro años, pero a partir de mi generación, que somos siete, se crecerá hasta llegar dentro de 10 años cuando los que se ordenen sean los nuevos que ingresan apenas”, explicó.


