Nos llama la atención la serie de propuestas que se manejan en México para fomentar el empleo y erradicar el que se conoce como “empleo informal”, mismo que tienen en sus espaldas millones de mexicanos según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática –INEGI-, que nos hace ver que hay serios problemas al respecto.
No podemos engañar a la gente por más tiempo. Quienes tenemos a alguien en casa que no ha podido ocuparse por diversos motivos, sabemos que la ineficiencia en estas dependencias y programas es enorme, a grado tal que, solo se contrata un mesero, un garrotero y un par de agentes de ventas. No más.
El presidente Enrique Peña Nieto acaba de encabezar una reunión y firma de convenios o acuerdos con gobiernos estatales para “desinformalizar” el empleo, es decir, hacer que los nuestros tengan trabajo seguro y con prestaciones.
¿De donde saldrán los recursos laborales? La verdad de México es que hay crisis y no hay empleo. Chicos recién egresados o que tienen casi dos años de haberlo hecho no saben lo que es cobrar una quincena de su propio sueldo, porque las oportunidades están cerradas para ellos.
Por una parte, la iniciativa privada ha decidido no abrir fuentes laborales por la crisis que atraviesa el país, así como por la crisis de inseguridad, y otros factores que han hecho que reduzcan su oferta laboral, en detrimento de millones de personas ávidas de llevar el pan a la casa.
Y en los estados hay oficinas del empleo que lo que ofertan son puestos de agente de ventas, garrotero, mesero, auxiliar contable y pare de contar. No es real el que haya una bolsa de trabajo adecuada a las necesidades de la población ni que responda a los intereses de los empleadores o empleados –futuros empleados- que se han ilusionado con estas cosas.
Nuestros jóvenes están sin empleo y únicamente llegan a ocupar cargos o puestos los que tienen padres bien ubicados, los recomendados, los que están ligados a sindicatos de esos que no trabajan pero si hacen grilla.
Los verdaderos jóvenes tamaulipecos que necesitan empleo han sido abandonados por la situación actual, y para prueba, basta un botón.
Se requiere, con urgencia, hacer algo para fomentar fuentes de empleo verdaderas y no de discurso: fuentes que nos hagan pensar que se hace un intenso trabajo para que ellos tengan ingresos propios antes de que la cruda realidad los aleje por su edad.
Recordemos, en México, lo más injusto de todo es que a partir de los 30 ya nos consideran viejos, acabados, y difícilmente nos dan trabajo.
Para los miles de tamaulipecos que tenemos hijos en edad de trabajar y que no han encontrado sus oportunidades, sea porque las secretarias privadas de quienes nos han ofrecido ayuda nos bloquean las audiencias, sea porque los funcionarios consideran poca cosa la necesidad de los demás, sea porque los empresarios no quieren contratar gente con preparación de primera línea por miedo a pagar lo que debieran.
Sea lo que sea, pero hay crisis de empleo.
Nadie puede decir que no es realidad, sin embargo, nuestros jóvenes están entrando en una crisis peligrosa, porque pueden elegir un camino equivocado ante la falta de oportunidades.
Nos gustaría que hubiera un concurso de plazas entre las autoridades, y que se contratase al mejor en cuanto a resultados, porque eso hablaría de justicia social, aunque… …sabemos que eso no es realidad.
En tanto surge algo para que nuestros hijos puedan ser autodependientes, esperemos que las autoridades se acuerden de nuestros herederos, los sin trabajo, los que casi están ya sin techo… por los que permanecen esperando una oportunidad de trabajar y demostrar su valía.