Cd. Victoria, Tamaulipas.-Comentando que un estudio de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) revela que el desempleo afecta al 40% de los egresados universitarios; la maestra Gabriela Solís Segovia Coordinadora del Centro de Desarrollo Integral de Estudiantes de la Unidad de Académica Multidisciplinaria de Ciencias Educación y Humanidades de la UAT, sustenta que de este panorama no escapan los egresados tamaulipecos:
“Está el problema y es reconocido, se trabaja desde la universidad para revertir esta tendencia, porque ahorita tenemos egresados presas de la incertidumbre , hay temor por lo que les espera después de haber concluido su carrera profesional”
En este mismo tenor el Dirigente de la CTM en la localidad, José Ángel Morales Medina, Secretario regional de la Confederación de Trabajadores de México (CTM),señala que ya pasaron a la historia los tiempos en que un egresado universitario iba directo a trabajar en una oficina; es una lástima que los estudiantes de hoy, al concluir su formación profesional lo único que tienen seguro es el desempleo:
“Es lastimoso que uno los ve pidiendo trabajo en las obras, pero hay ocasiones que ni aquí se les abren las puertas, esta es una realidad que lastima a todos, ya que da una muestra de que los niveles de desempleo que se padecen propicia que hasta en la obra los espacios de trabajo se cierren para estos jóvenes”.
Marca que en ciudades como la capital a pesar de que se generan algunas fuentes de trabajo, no son suficientes ya que los egresados de las universidades tienen que emplearse en lo que pueden y por lo general nada tiene que ver con lo que estudiaron:
“Tenemos a profesionistas del derecho, a ingenieros, a licenciadas trabajando de dependientes en una tienda de autoservicio, esto no es malo, pero si muestra que el desempleo a quienes más afecta es a los jóvenes que se tienen que conformar con trabajos que están muy lejos de apegarse a su perfil profesional”.
Agrega que en el caso del trabajo de la construcción se dan casos que un ingeniero o un abogado gana lo mismo que un obrero que no tiene estudios, por lo que apunta que en zonas como la de Victoria, urgen alternativas institucionales para atender esta problemática.