No hay quien vea por ellos.

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Reynosa, Tamaulipas.-¿Quién lo ha venido a ver? una vecina que ha venido a venir en el día, ¿Dónde está tu familia?, no lo sé…”, Con dificultades en la articulación del habla, Miguel Ibarra es uno de los pacientes que dentro del área epidemiológicamente restringida de Aislados, se recupera solitariamente de un absceso escrotal.

Ivonne Muñiz, Jefa de servicio social Hospital Gral., habla de lo anterior: “Regularmente son pacientes que tienen familia, que nos habla de que hay una desintegración y algo está pasando con nuestras familias; obviamente nosotros asumimos la responsabilidad de estos pacientes en caso de que no acudan los familiares hay que conseguirles medicamento necesario“)

Estos casos de abandono de pacientes por sus familiares en el Hospital General de Reynosa han llegado a registrarse hasta 5 por semana, una carga económica-administrativa para la institución médica; que es sorteada con ayuda de las agrupaciones civiles…

“Hacemos contacto con algunas instituciones o fundaciones que sabemos que a su vez tienen a sus contactos que los pueden ayudar a proveer los medicamentos necesarios para nuestros pacientes“, repite Muñiz.

Sin embargo; la llegada de estos pacientes, que escasamente son visitados por las personas, generalmente su diagnóstico proviene de padecimientos crónicos, que no alivian de un día para otro.

En esta frontera, la comunidad migrante es otra población que requiere de asistencia médica por los efectos colaterales de la forma de vida ya sea en su ciudad natal o en su estadía temporal.

Ceferino Martínez tiene un expediente clínico de encefalopatía hepática.

“Ya la voy ganando pasar, es poquito menos de lo que estaba; me deportaron de Estados Unidos y de aquí no he salido porque me robaron mi acta de nacimiento, mi tarjeta de elector, mi maleta de ropa y zapatos“, dice el paciente.