Fiesta cultural

Dentro de unos días comenzará en la entidad el Festival Cultural Tamaulipas, aquel que fuera sustituido de un plumazo, y ante la pasividad de diputados de entonces, por el gobernador Manuel Cavazos Lerma, quien desapareció el naciente “Festival Cultural en la Costa del Seno Mexicano” que, por decreto, debía llevarse a cabo año con año.
Cavazos no pudo con la sombra de su antecesor Américo Villarreal Guerra y quiso hacer un festival propio, gastando más de lo que había en aquel entonces.
Hoy, las cosas han cambiado.
No pensamos que sea prudente hacer una comparación con los festivales que organizaba el gobierno de Tomás Yarrington o de Eugenio Hernández, ni siquiera el de Américo Villarreal o el mismo Manuel Cavazos. Son tiempos distintos.
México, a la par con el mundo, vive una recesión muy pronunciada: no hay dinero para muchas cosas y se tienen que adaptar los gastos oficiales para tratar de dar respuesta a todas las demandas de la ciudadanía, o al menos, a casi todas.
El de hoy en día es un festival que va acorde a los tiempos, y contiene en su programación, la calendarización de artistas locales y foráneos, sean estos nacionales o internacionales.
Tiene varios objetivos, según nosotros: fomentar la cultura, llevarla a todos los rincones y propiciar que los artistas locales tengan un foro de expresión en todas las actividades posibles.
Es importante saber que sigue habiendo eventos en los 43 municipios, y que por obvias razones no son de igual envergadura en todos, ya que tiene que ver la población y extensión de cada comuna.
En ese sentido, el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes ha llevado a cabo el programa correspondiente, sujeto, como siempre, a críticas de mucha gente.
Nunca falta una persona que no esté de acuerdo en tal o cual evento o en la formación del programa final, y eso ha sucedido desde que recordamos aquel magno evento que coordinaba la profesora Blanca Anzaldúa Nájera y que tuvo final precoz gracias a las necedades oficiales.
Hoy, el FIT os presentará en pocos días una serie de eventos de música, pintura, artes plásticas en general, teatro, danza y más, lo que constituye un banquete a los ojos y sentidos de los tamaulipecos.
Cierto: faltaron artistas de tal o cual talla, pero insistimos: no se puede dar gusto a todos, menos, cuando el ámbito cultural se desarrolla en un ambiente difícil, donde los grupos se unen para promover a sus integrantes, aunque para ello haya que bloquear las actividades de otros.
Es el mundillo de la cultura.
Lo hemos vivido desde dentro y hoy en día desde fuera, cuando ciertas personas dejan fuera a otras o incluyen a gente con capacidades limitadas en el rubro cultural.
Veamos lo bueno: el FIT se llevará a cabo en forma ininterrumpida desde que fue instaurado, y sigue siendo la fiesta de los tamaulipecos. En Victoria, hay que estar pendientes de esos magnos conciertos que se llevan a cabo en la Plaza Juárez y otros puntos; en el Centro Cultural Tamaulipas y la Casa del Arte, por citar solamente algunos.
Río Bravo, Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Tampico y otros municipios serán el marco ideal para que quien así lo desee pueda disfrutar de varios eventos de diferente índole.
No nos queda mas que aplaudir el esfuerzo que se lleva a cabo, y entender que fiestas culturales en el país son pocas, y el FIT de nosotros es una de ellas, de ahí su importancia.
Apoyemos, asistamos, disfrutemos, que es la fiesta cultural de los tamaulipecos, pues.
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