Apostar al turismo

El presidente de la República Enrique Peña Nieto anunció este miércoles una importante inversión y acciones tendientes a favorecer la llamada “industria sin chimeneas”: el turismo, que por muchos años ha sido soporte de la economía nacional, dado que tenemos en el país innumerables atractivos de toda índole.

Somos, sin lugar a dudas, una nación privilegiada en ese sentido, ya que contamos no con un poco, sino con un “mucho” de todo para todos: playas, de lo mejor que pudiera conocerse, y como ejemplos están Can Cún, Acapulco, Zihuatanejo, Oaxaca, Los Cabos, la Riviera Maya y no podemos dejar de mencionar nuestros litorales tamaulipecos: Bagdad, Barra del Tordo, La Pesca y Miramar.

Otras bellezas dentro del llamado turismo ecológico o de montaña, turismo cultural y demás: somos, pues, un país con cualquier cantidad de atractivos que son imán para paseantes de todo el mundo, más, cuando la economía mundial se encuentra en recesión y permite que los extranjeros puedan venir a pasear con gastos, para ellos, poco gravosos.

Habla Peña Nieto de incorporar más de 33 mil habitaciones y crear 106 mil empleos temporales y permanentes, así como muchos, pero muchos millones destinados a invertir para ganar. El turismo se sigue fortaleciendo con estas acciones, y Tamaulipas es una entidad que realmente ofrece lo que pocos estados: ya hablamos de nuestras playas pero tenemos la Reserva de la Biósfera de El cielo o el ex-cuarto distrito; montaña, cultura, ríos y presas y otros atractivos son los que nos permiten presumir de ser una muy buena opción para el paseo de miles de cualquier parte del mundo.

En ese sentido, la administración actual que encabeza Egidio Torre Cantú tiene en el sector turístico una de sus fortalezas: cierto, hay carencia de infraestructura y falta de un ordenamiento, por ejemplo, como en la playa Miramar que aún sufre los embates de un quinismo que se apropió de la zona y hoy ha convertido este destino en un conjunto de parcelas particulares de beneficiarios de aquel dirigente petrolero que tanto daño hizo a México. El caso es que se hacen esfuerzos importantes por traer inversionistas que coloquen sus capitales en suelo tamaulipeco.

Los resultados en cada temporada vacacional son buenos pero podrían ser mejores: tenemos una importante cantidad de visitantes, sobre todo, cuando de playa se trata, como si fuera lo único que gustara.

Los alcaldes de la zona conurbada Tampico-Madero-Altamira disponen también de importantes acciones para que el turismo no deje de ser fuente importante de ingresos.

Lo que ha anunciado Peña Nieto es un detonante para la industria turística, y faltará que los prestadores de servicios se pongan a trabajar en serio con la idea de hacer dinero, porque con esa mentalidad mejorarán sus negocios de cualquier tipo, y ganaremos todos, principalmente los paseantes, porque tendremos mejores restaurantes, tiendas, hoteles y demás.

El turismo realmente mueve dinero, y es lo que se busca: reactivar la economía en todos los sitios donde se puede “vender” algo de estos múltiples atractivos que la naturaleza se encargó de ubicar en tierra cueruda.

Somos unos convencidos de que el turismo dejará innumerables beneficios y permitirá, además de mejorar la economía de cientos –miles- de familias del estado, garantizar que las inversiones que se realicen sean productivas.

El que invierte mucho dinero espera ver la manera de recuperarlo lo más pronto posible y ganar, ganar y ganar.

Nadie es hermana de la caridad: los inversionistas han pedido a las autoridades la garantía de que su inversión será adecuada, para lo que las autoridades turísticas de la entidad siguen trabajando.

Con el empuje que dará Peña Nieto y su gobierno a esta actividad tan noble, no queda más que ser optimista: habrá más lana y más recursos para todos.