Antes se le llamaba de distintas maneras, pero siempre ha existido: el bulling es hoy en día una acción que, además de ser totalmente nefasta y reprobatoria, suele encontrarse en prácticamente todos los planteles educativos de todo nivel.
En algunas ocasiones se presenta en forma involuntaria por la misma inocencia o ingenuidad de sus protagonistas, chicos y chicas que no tienen idea de la magnitud del daño que hacen al “gordo”, al “bizco” o al “tuerto” del salón; los apodos y marginación por defectos físicos o de otra índole suele dejar secuelas difíciles de asimilar en el ser humano.
Y en los pequeños, dicen los expertos, es una acción casi cotidiana por la misma razón que no nos explicamos el por qué somos tan crueles: los defectos los vemos como algo chistoso, cómico, o nos reímos del que tropieza y cae.
Pero también existe el que hace las cosas con toda la mala fe del mundo, y es donde se debe aplicar alguna ley que inhiba este tipo de acciones, claro, con la participación más activa tanto de padres de familia como profesores y directivos escolares.
En ese sentido, hay que destacar que el Pleno Legislativo del Congreso del Estado de Tamaulipas ha aprobado el dictamen presentado por legisladores locales para que exista ya la Ley para la Promoción de los Valores y la Cultura de la Legalidad, y que implica hacer cambios sustanciales a la Ley de Educación vigente y la que corresponde a la que se refiere a la prevención de la violencia en el entorno escolar.
Es importante destacar que para que lo anterior sea realidad han participado legisladores de distintas fuerzas políticas: no se habla del mayoriteo que tanto se critica, sino de un trabajo acorde a las funciones legislativas de quienes nos representan, así como de los que llegaron al Congreso por obra y gracia de sus relaciones personales.
Dice el documento que la idea es regular, coordinar, desarrollar, gestionar y establecer acciones para promover los valores universales, fomentar la cultura de la legalidad en la sociedad y contribuir al fortalecimiento del estado de derecho en el que debemos vivir.
Resulta satisfactorio saber que nuestros diputados han querido cerrar su gestión con acciones que dejan consecuencias positivas.
El bulling es algo que se debe atender a tiempo para no dejar secuelas que tienen repercusiones personales y sociales importantes.
Los niños marginados, los muchachos que son objeto de este tipo de acciones tienen muchas veces que superar sus propios temores ante la impotencia de que el sistema educativo sea justo para ellos. Lo que se quiere, sin lugar a dudas, es dejar en claro qué se debe hacer de acuerdo a nuestras leyes vigentes, para que los escolares no padezcan estas acciones tan nefastas, pues.
Recordamos aquellos tiempos en que surgían diferencias y pretendíamos arreglarlas a golpes con la típica frase: “qué, ¿a la salida?” que se empleaba para retar a alguien con quien teníamos diferencias importantes.
En aquellos casos, muchos nos vanagloriábamos de estar viendo la pelea del día, sin que lo anterior quiera decir que éramos buscapleitos o gente sádica y enferma que gustaba de ver pelear a los demás.
Hoy se tratan de evitar estas acciones con la idea de que si se hace algo a tiempo se podrá conjurar lo que se constituye desde los últimos años como un gran peligro: el bulling.
El presidente de la Junta de Coordinación Política Carlos Ernesto Solís Gómez ha comentado que el resultado de un trabajo de cabildeo permanente entre todos los miembros de la actual legislatura deja como resultado leyes que nos permitan vivir mejor en todos sentidos.
Bien por nuestros legisladores, ojalá siempre podamos decir lo mismo.
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