Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Cerca de 150 inmigrantes de varios países de América Latina que esperan cruzar la frontera para internase como indocumentados en Estados Unidos, marcharon el domingo por la principal avenida de esta ciudad en busca del respeto a su derecho de transitar libremente por el mundo para mejorar su nivel de vida.
Los migrantes se concentraron en la plaza Hidalgo, en el marco del Día Nacional del Migrante, que en esta frontera fue celebrada con una marcha liderada por el obispo de la Diócesis, Gustavo Rodríguez Vega, y por el director de la Casa del Migrante, Jesús Reyes García.
Portando banderas de sus respectivos países, ciudadanos de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y otras naciones, caminaron en silencio un par de kilómetros, hasta la iglesia de La Paz, en donde el obispo les ofreció una homilía por el largo peregrinar que hacen en busca de mejorar sus condiciones de vida.
“Saben que llevan grandes riesgos, y sin embargo, se sostienen en la esperanza, y con esa peregrinación vamos a recordar a toda la gente, que hay migrantes (en esta ciudad)”, dijo el sacerdote durante la caminata con un altavoz en sus manos.
Para el religioso, este tipo de migración forzada se debe a la pobreza extrema que prevalece en sus países, por lo que consideró que se trata de una migración injusta, y para evitarla, sostuvo que debe haber oportunidades en todos los países para que la gente no se vea obligada a salir, “y si salen que lo hagan porque así lo quieran y no porque se vean forzados a hacerlo”, indicó.
Por su parte, el director de la Casa del Migrante ‘Nazareth’, el sacerdote Jesús Manuel Reyes García, dijo que uno de los objetivos de la marcha, es sensibilizar a los habitantes de esta ciudad, de la realidad que viven los migrantes de otros países.
“No queremos que sean invisibles ni queremos ser indiferentes ante desgracias como las que han ocurrido en el ferrocarril llamado ‘La Bestia’”, mencionó.
Aumenta migración femenina e infantil
En este año, la Casa del Migrante ha brindado atención a 5 mil 303 personas, entre ellos 9 mujeres, cifra que consideró muy alta, debido a que la migración femenina se está viendo con mayor frecuencia.
De ese total, dos mil 812 son mexicanos y dos mil 491 extranjeros, pero lo extraordinario es que al igual que las mujeres, la migración de menores de edad aumentó, con 50 casos de menores de 14 años, y 142 de entre 15 y 17 años de edad.
En el primer trimestre de este año 225 menores fueron repatriados, mientras que la migración de mujeres aumento un 7% con relación al año pasado.
Mencionó el sacerdote que Honduras sigue siendo el país que más personas expulsa a esta frontera, con mil 867 personas, mientras que de El Salvador el albergue atendió a 315, de Guatemala a 247, otros 43 de Nicaragua y 19 de otros países de América.
“Los mexicanos siguen prevaleciendo en nuestro albergue, con el 53 por ciento del total, aunque de ellos, el 53% fueron deportados”, dijo el religioso.
Cada mes, el albergue recibe en promedio unas 630 personas, o 140 por semana y 20 por día, y mientras el mexicano deportado tiene una estancia de dos a tres días en ese lugar, los extranjeros pueden estar hasta seis días, aunque cuando vienen familias y niños, su estancia es permanente.
De acuerdo a datos ofrecidos por el director del albergue, de enero a junio de este año fueron atendidos dos mil 98 migrantes mexicanos, y enero fue el mes que más personas acudieron ahí, con 483 casos, junio le sigue con 341mayor con 332, abril con 321, y febrero con solo 321 mexicanos atendidos.
De los 33 estados del país, Guanajuato, Veracruz, Guerrero, Estado de México y Chiapas, son las entidades de donde más personas salen a esta frontera en busca de cruzar el río o Bravo, o porque ya fueron deportados.


