Victoria, Tamaulipas.-La migración en busca del sueño americano no se detiene con todo y lo que representa ser migrante en estos tiempos difíciles como tampoco cesan los abusos contra aquellos connacionales que por necesidad van a los Estados Unidos a buscar mejores condiciones de vida; señala Héctor Silva de Luna, del albergue Senda de Vida -Casa del Migrante en Reynosa- al ser entrevistado en esta capital.
“Nadie se va del país con la felicidad a cuestas, todos arrastran una cadena de miseria que esperan romper al ingresar a los Estados Unidos que con todo y su crisis global sigue siendo un sueño para lograr solucionar su pobreza ancestral”.
Expone que el flujo de repatriados por esta frontera, continua por lo que se tiene preparado el albergue para atender los apremios de quienes llegan a ellos con una diversidad de situaciones de maltrato, de estafa, de discriminación:
En este sentido Silva de Luna lamentó que los migrantes todavía sean etiquetados como delincuentes cuando se quedan a radicar en la frontera en el caso de Senda de Vida después de tres días de estancia se les brinda una asesoría para que busquen trabajo o regresen a sus lugares de origen, apoyados a través del Instituto Tamaulipeco para Migrantes o el Servicio Estatal del Empleo.
“Atendemos en promedio 89 migrantes que padecen angustia y temor por lo que les toca vivir en el tránsito hacia un ‘sueño americano’ que no logran alcanzar porque la violencia se ensaña con ellos, ya que hay evidencias que sufren todo tipo de vejaciones”.
El activista en el ámbito de los derechos humanos de los migrantes resalta que cada día se comprueba que los migrantes se convierten en indigentes que sufren hambre y maltrato.
“Es una situación terrible y peor aún, cuando se llega a perder la vida en el camino”.