El mundo hoy, hace exactamente doce años, sufrió uno de los colapsos más fuerte de los últimos tiempos. Lugar: Las gigantescas “Torres Gemelas” del World Trade Center en Nueva York en los estados Unidos de Norteamérica.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, conocidos en España y Latinoamérica como “11-S” ó el “9/11” en el mundo anglosajón, fueron una serie de actos de terroristas suicidas cometidos aquel día por miembros de la red “Yihadista Al Qaeda”.
La acción suicida básicamente consistió en el secuestro de aviones de línea comercial para ser impactados contra varios objetivos y que finalmente causaron la muerte a cerca de 3 mil personas, más otras 6 mil heridas así como la destrucción del entorno del los dos edificios del World Trade Center, mejor conocidas como “Las torres Gemelas”.
En eventos casi simultáneos también sufrió graves daños el Pentágono, en el Estado de Virginia, siendo el episodio que precedería a la guerra de Afganistán y a la adopción por el Gobierno estadounidense y sus aliados de la política denominada de Guerra contra el terrorismo.
Según las investigaciones de las autoridades policiales y militares gringas, los atentados fueron cometidos por un total de diecinueve miembros de la red “Yihadista Al-Qaida”, divididos en cuatro grupos de secuestradores, cada uno de ellos con un terrorista piloto que se encargaría de pilotar el avión una vez ya reducida la tripulación de la cabina.
Las aeronaves comerciales de los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines fueron los primeros en ser secuestrados, ambos estrellados contra las dos torres gemelas del World Trade Center. El impacto provocó que ambos rascacielos se derrumbaran en las dos horas siguientes.
Un tercer avión comercial, fue secuestrado pertenecía al vuelo 77 de American Airlines y fue impactado contra una de las fachadas del Pentágono, en el estado de Virginia.
Se sabe que el cuarto avión, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en el estado norteamericano de Pensilvania, debido al enfrentamiento de los pasajeros y tripulantes con el comando terrorista.
Los atacantes abordaron las aeronaves en el Aeropuerto Internacional de Boston, Otros en el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles y otros más en el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark.
No fue coincidencia que los cuatro aviones tenían como destino el estado norteamericano de California, los tres primeros aviones hacia Los Ángeles y el último avión a San Francisco, porque los comandos sabía que los depósitos de combustible iban llenos con aproximadamente noventa y un mil litros, unos 65 mil 455 kg., lo que representaba una “bomba” inequívoca al impactarlos.
Los investigadores revelaron que hubo testimonios desde los propios aviones de que los secuestradores habían tomado el control usando navajas, con las que asesinaron a azafatas de vuelo y al menos a un piloto o pasajero.
La Comisión del “11-S”, tiene también constancia de que fue usado algún tipo de spray para retener a los pasajeros en la cabina de primera clase. Asimismo, se amenazó con la presencia de una bomba en tres de los aviones; no fue así en el American Airlines 77. Las conclusiones de que los avisos de bomba eran probablemente falsos.
La comunidad internacional reprobó los atentados y fueron catalogados inmediatamente como “horrendos ataques terroristas” por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Independientemente de los destrozos arquitectónicos, se lamentó el empleo de aviones comerciales como armamento, provocando una reacción de temor generalizado en todo el mundo y particularmente en los países occidentales, que alteró desde entonces las políticas internacionales de seguridad aérea.
Muchos viajeros locales e internacionales nos hemos quejado por el tiempo de espera y la minuciosidad con la que revisan las autoridades aeroportuarias a los pasajeros. Sin embargo la experiencia vivida el 11 de septiembre del 2001 realmente fue aterradora.
Seguramente las cadenas de televisión en el mundo, volverán a transmitir los videos que se rescataron de ése fatídico día y la gente, volverá a ver el terror con el que la gente de Nueva York corría por las calles de la Gran Manzana.