Reynosa, Tamaulipas.-Ha diferencia de sus antecesores, en donde las desavenencias y confrontaciones fueron la constante al final de sus respectivas administraciones. El Cabildo del periodo constitucional 2011-2013 llega al ocaso de su mandato con una unidad a toda prueba y en donde los síndicos y regidores (salvo algunas excepciones) trabajaron y antepusieron a la ciudad por encima de sus intereses personales.
Casi una tradición se había vuelto que al final de las administraciones municipales los integrantes del Cabildo terminaban distanciados o confrontados con el alcalde en turno o entre ellos mismos ante decisiones y acuerdos tomados en el seno del cuerpo edilicio.
Empero, en la aun vigente administración municipal a dos semanas de concluir la unidad los ha mantenido juntos en comunicación y coordinación entre ellos y sobretodo con interlocución con el presidente municipal de Reynosa que no se ha aislado al final de su mandato.
Para la historia se guardan los choques verbales y violentos de los regidores del PRI en la primera administración municipal del PAN (2005-2007) en donde hubo una guerra sin tregua para ambos bandos. Lo mismo ocurrió con Oscar Luebbert, quien terminó dividido en apoyos y alianzas con sus pares del Cabildo.
Ciertamente en la actual, se libraron apenas unas cuantas escaramuzas que no pasaron de eso y que al final se resolvieron con alguna comida o cena.
Hoy, Everardo Villarreal Salinas llega al final de su gestión con un Cabildo “civilizado y democrático”, en donde el juicio de la historia será imparcial para cada uno, si aprovecharon o desaprovecharon la oportunidad de servir a sus conciudadanos.


