Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Aunque el programa de alimentación nutricional para 120 niños marginados de esta frontera, ya terminó, se espera que pronto reinicie de nuevo en algunas de las comunidades más empobrecidas de esta frontera, en donde este programa fue ‘piloto’, dijo Elda Elizondo, directora de la Fundación Cáritas de Nuevo Laredo.
Esos niños pertenecen a familias que viven en pobreza alimentaria en esta ciudad, y se trata de seis mil 100, 500 más que el año pasado, por lo que de acuerdo a Elizondo, la pobreza en Nuevo Laredo aumenta cada vez más.
“Somos una población flotante, además hay mucho desempleo y familias que son atendidas únicamente por los abuelos, y eso es una situación de marginación que no se puede evitar, ya que está aumentando”, expresó.
El programa de arroz enriquecido inició a finales del año pasado con el apoyo de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos, para dar arroz fortificado con soya, vegetales, vitaminas y proteínas, a unos 120 niños y niñas de colonias marginadas.
“Este programa terminó en junio con muy buenos resultados, por lo que ya les llega a otros Bancos de Alimentos, y pese a que fue un plan piloto, funcionó muy bien porque fue un producto que alimentó a los integrantes de las familias que fueron seleccionadas”, expresó Elizondo.
La siguiente dotación de este alimento llegará pronto, ya que es enviada a los bancos de Alimentos de Cáritas de los municipios de Piedras Negras, Torreón y Monterrey, aunque otros Bancos de Alimentos han estado solicitando información sobre el manejo de este programa.
De los resultados, dijo que no es posible darle seguimiento a toda la gente que tomó este alimento, pero mencionó que en cuanto a peso, talla y medidas de los menores que iniciaron con el programa, sí se les dio seguimiento con excelentes resultados.
“Hubo una gran diferencia entre los niños que consumieron este arroz fortificado, y los que no lo con sumieron, en términos de nutrición”, explicó Elizondo.
En este proceso también participaron mil 700 familias que se cuentan en el padrón de Cáritas, por lo que se espera que el programa regrese a la ciudad, y se trata de familias marginadas que se encuentran en niveles de pobreza alimentaria elevados.


