Participando en el XVI Encuentro Nacional y VII Internacional de Investigación en Trabajo Social, que tiene lugar en el seno de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y que tiene que ver con el 50 aniversario de la instrumentación de la carrera de trabajador social en esa institución educativa, hemos sido testigos de muchas cosas que nos permiten hacer reflexiones diversas.
En el ámbito de la infraestructura y logística, hay cosas que se deben aplaudir, como el hecho de que se pueda contar con una mecánica de recepción y registro casi automática. Eso es un buen principio de organización. Hemos llegado y nos han entregado la documentación necesaria sin siquiera presentar el recibo de pago, es decir, perfectamente organizados.
Hay buen material bibliográfico gracias a las relaciones entre editoriales de prestigio y la Universidad Nacional Autónoma de México, co-partícipe del evento y co-organizadora. Buen material, sin duda alguna.
Las conferencias se llevan a cabo en buenos escenarios, con infraestructura suficiente en base a los requerimientos de los ponentes y expositores. Bien vale la pena reconocer ese esfuerzo que hacen porque no nos falte nada de lo que se ocupa en estos eventos.
El servicio de recesos, que muchos le llamamos “coffee break” se ha instalado con capacidad para dar respuesta a la demanda de los asistentes que somos muchos. Lo que no es muy bien visto es que los muchachos de la propia UAA acaparan las mesas y nos dejan viendo las galletas y pastelillos. Es “pecata minuta”, y además, no incide en la calidad del evento que, a decir verdad, es muy buena.
Este jueves hubo un incidente con una dama, un accidente, y se batalló para encontrar asistencia oportuna y adecuada: requería atención inmediata debido a haber perdido el sentido, pero sin embargo, algunos de los asistentes y miembros del staff tuvieron que ver para que se recuperara. Claro, previo aviso de ir a consulta.
En la calidad del evento, hemos escuchado de todo, aunque a decir verdad, muchas cosas muy interesantes, positivas y adecuadas a nuestra realidad. No faltaron las ponencias huecas, vagas, poco claras o que no tienen nada de extraordinario que ofrecernos.
No nos van a hacer una investigación para concluir que estamos mal en nutrición, salud, inseguridad o algo similar. No estamos para esas cosas, la verdad sea dicha sin tapujos.
Gente de Venezuela, Colombia, Brasil y de nuestra querida República Mexicana participa en el evento, donde hay ponencias de mucha calidad, que pone de manifiesto cada una el interés de la parte investigadora por mejorar nuestros estándares de vida.
En contraparte, hemos visto ausencia de investigadores de Tamaulipas en el evento, y nos causa una cierta tristeza, porque si algo ha habido en la Universidad Autónoma de Tamaulipas es apoyo para investigadores y para realizar investigación.
El rector José María Leal Gutiérrez se ha caracterizado por impulsar este rubro: que algunos directores hagan usos inadecuados de los recursos nada tiene que ver con el hecho de que somos una gran cantidad de personas las que estamos tratando de incidir en nuestra población.
Es tiempo, sinceramente, de preguntarnos qué pasa con el recurso para investigadores, y pugnar, ahora que viene una nueva administración, porque éste se incremente sustancialmente, que haya más recursos para investigación, y que se etiqueten de manera justa y clara, para que no haya desvíos en esta y otras áreas del conocimiento.
Es muy importante el apoyo a investigadores, pero que éstos justifiquen plenamente su gasto.