Faltos de tacto

Somos, como cualquiera de las 32 entidades federativas, un estado con problemas y aspectos muy positivos que inciden en la productividad nacional: Tamaulipas cuenta, afortunadamente, con recursos de casi todo tipo que nos permiten ufanarnos de lo que somos.
Hay recursos en materia de productividad, que se refieren a la pesca, agricultura, ganadería, recursos energéticos, mineros y mucho más. Realmente somos afortunados, porque contamos con más de 400 kilómetros de litoral que nos ubican en buen número de productos pesqueros, así como recursos turísticos que están explotados de manera incipiente, pero que no dejan de maravillar a propios y extraños: Miramar, Bagdad, Barra del Tordo y otros son un claro ejemplo.
También tenemos 400 kilómetros de frontera con el país más influyente de América y eso nos permite ubicarnos en buenos sitios de comercio internacional.
Son solamente algunas de las maravillas que tenemos, y para ello, se requiere de un gobierno eficiente, que pueda dar respuesta a cada uno de los casi 3.5 millones de tamaulipecos que a diario procuramos ser mejores cada día a pesar de las situaciones difíciles que vivimos.
Desgraciadamente, no todos piensan así.
Existen personas que han sido invitadas a participar como servidores públicos en el gobierno del ingeniero Egidio Torre Cantú: áreas determinantes para nuestro desarrollo están ocupadas por ciudadanos que tienen la confianza del jefe del Ejecutivo, aunque en ocasiones se rodean de gente que no ha aprendido lo que es servir a los demás y cobrar por ello.
En una administración sucede lo que con un antiguo reloj: cada uno de los engranes, tuercas, tornillos y resortes resultan importantes para su adecuado funcionamiento. No hay pieza que sea más o menos que otra, ya que, cuando falla cualquiera de ellas, el reloj, simplemente, no da la hora.
En el caso de la administración estatal o de cualquier nivel, cuando alguien no hace su trabajo, se dice que “no da el ancho”, como forma de afirmar que no se están haciendo bien las cosas.
Los servidores públicos son gente que se debe brindar a los demás, porque para ello han aceptado el reto que les impone quien manda en la administración.
Tenemos ejemplos de gente que es buena, brillante, pero que en su área y responsabilidad actual han hecho más de lo que se esperaba de ello. Son gente que ha aprovechado las oportunidades del Ejecutivo en favor de los que vivimos en esta entidad norteña y bronca.
Pero claro, como sucede en cualquier ámbito donde el ser humano participa, hay aspectos por mejorar y gente que debe reconsiderar su actividad profesional, y sus colaboradores o subalternos deben entender que las burbujas que les aíslan de la gente común y corriente, o como dicen los de la UNAM: “los de pelito gris”, les hace ignorar las necesidades de otros y su derecho de audiencia.
Quienes manejan las áreas políticas debieran ser personas con mucho tacto y sensibilidad humana. Hay quienes fueron servidores en otras instancias y se caracterizaron por su sencillez y capacidad para tratar a los demás. Hoy en día, con una responsabilidad de primer nivel, han cambiado: ya no conocen a sus coterráneos, ya no reciben llamadas, argumentando siempre estar en otra llamada o reunión. Qué coincidencia que siempre que llamamos están en reunión, y cuando uno va a sus oficinas, siempre están ocupados, pero no reciben audiencias.
El doctor Melitón Guevara dijo en una ocasión que era más fácil ver al gobernador Egidio Torre que a sus secretarios. Cuánta razón tiene el profesor…
Acusan de no tener paciencia para la audiencia ofrecida por su jefe, para la cita concertada, pero después de ocho meses de prudente espera, ¿tenemos que seguir en la banca de la antesala?
Seguros estamos que si el mandatario supiera como tratan a sus coterráneos los pondría en la calle en forma inmediata.
Flaco favor hacen a la administración los secretarios que asumen posturas mesiánicas, intolerantes y groseras: los que no tienen una pizca de tacto para tratar a los demás.
Esos… que se vayan, que no sigan dañando a la administración que tiene mucho de que vanagloriarse y presumir, porque aunque otros digan lo contrario, Tamaulipas sigue avanzando… a pesar de esos insensibles que no entendieron el mensaje de ETC.
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