Bendita Tromba

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La tromba que cayó sobre Nuevo Laredo el domingo y la madrugada del lunes, no solo descobijaron las graves deficiencias que existen en la ciudad en materia de obra pública, sino que dejaron al descubierto la endeble obra pluvial que a cada momento se colapsa y que nos hace pensar que los mil millones de pesos que en anteriores administraciones se obtuvieron en préstamo a 20 años al Banco para el Desarrollo de América del Norte (NadBank), simplemente se los llevó el drenaje.
Trienios van y trienios vienen, se hacen obras y otras de heredan, se piden préstamos onerosos y se gastan…pero la ciudad es un verdadero caos cada que llueve, y eso parece no importarle a nuestros gobernantes, quienes al final de sus mandatos, simplemente dicen que no terminaron las obras y las dejan al siguiente gobierno, mientras que nosotros, los ciudadanos, seguimos padeciendo la indolencia y la abulia de las autoridades responsables de brindarnos bienestar en al menos ese rubro.
Ahora resulta que los colectores pluviales que desde hace varios años se construyen en la ciudad con el dinero prestado al municipio, pero que nosotros pagaremos con nuestros impuestos, existen, pero la mayoría no conecta a ningún lado.
Esto me recuerda un caso similar ocurrido durante el gobierno del gobernador Emilio Martínez Manatou, quien, según me dijo un ex diputado por el PAN en ese entonces, que le había solicitado que investigara el presupuesto asignado a obras pluviales en esta ciudad, por lo que al investigar, se encontró que en efecto, el presupuesto había sido asignado a ese rubro, pero lo extraño era que pese a que existía la infraestructura, los problemas pluviales continuaban igual.
Al investigar más a fondo, detectó que las decenas de alcantarillas que se habían construido para los colectores, estaban, sí, pero nunca se habían construido los colectores, solo estaba la alcantarilla sobre un hoyo profundo sin conexión a ninguna parte. ¿Estará ocurriendo lo mismo en la actualidad?

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Han pasado ya dos semanas desde que el gobierno del ‘cambio’ implementado por el PAN manda en la ciudad pero hasta el momento desconozco quienes son la totalidad de los 21 regidores que se supone, serán nuestros gestores para canalizar nuestras inquietudes y resolver nuestros problemas.
No es porque no me haya interesado en conocerlos, sino porque ellos no se han interesado en darse a conocer, lo que creo es su obligación, para que la gente, el pueblo pues, los identifique cuando pretenda acercárseles y solicitarles su apoyo.
Sin embargo, hasta el momento no se sabe si existen, si trabajan, si acuden a sus lugares en la presidencia municipal, si hacen gestoría, si resuelven algún asunto, o simplemente si no les da la gana acudir a trabajar, como ha sido la tónica en los gobiernos del PRI.
Dicen que habrá oficinas de gestoría en lugares clave instalados en cada uno de los sectores en los que habrá de dividirse la ciudad, pero dudo que alguno de estos señores, tan acostumbrados al roce social de una clase privilegiada por el dinero y el poder (al menos los del PAN), quiera cambiar sus exóticos perfumes por el aroma cansado de un obrero o de una ama de casa fatigada por el cansancio de una jornada de trabajo en el hogar.
Veremos ahora si los 7 regidores del PRI, que ahora son oposición, vetan o votan las propuestas y los acuerdos que surjan desde el seno del PAN, algo a lo que ellos se negaban cuando estaban en el poder, y que ahora, por mimetismo o por ser una costumbre de la oposición, gritarán y se opondrán a decisiones tomadas por la mayoría panista.
Esto ocurría cuando el PRI era el mandón y el PAN la oposición, por lo que es muy probable que algunos de los vicios y yerros cometidos por el PRI, puedan ser repetidos y aplicados por el PAN, como se ve que ya ocurre.

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Un inusual operativo de ‘limpieza’ y mejoramiento de la imagen urbana de la ciudad, lleva a cabo este ayuntamiento desde el pasado fin de semana. Trabajadores del Centro Histórico realizan el retiro de anuncios grandes y feos que estorban el paso de personas y constituyen un serio peligro para los peatones.
Ello es bueno para rescatar lo poco rescatable que tiene la ciudad, y hacerla más atractiva no solo para el paseante local, sino para que el turista extranjero y nacional, al ingresar al centro de la ciudad, vean algo atractivo y limpio.
Sin embargo un operativo similar inició el pasado fin de semana, también para mejorar la imagen urbana de la ciudad, solo que en este caso el retiro se trata no de objetos o anuncios, sino de personas.
La dirección de protección civil, con el apoyo de la policía, lleva a cabo este singular operativo para retirar a indigentes, migrantes y posibles enfermos mentales, y llevarlos a un lugar en el que dicen, se les atenderá y alimentará.
Dice el Bando de Policía y Buen Gobierno, que la vagancia es considerada una conducta que amerita una sanción, solo que nuestras autoridades deberán ser muy cuidadosas de no confundir la vagancia con una indigencia obligada por situaciones económicas o sociales, ya que quienes podrían incurrir en un delito serían las autoridades, al impedir el libre tránsito, por ejemplo, de un migrante que, obligado por la pobreza, dejó su hogar pata buscar un mejor futuro en otros lugares.
Nuestra Constitución Política, en su artículo 11, establece las garantías que tenemos los mexicanos para transitar de manera libre en el país, y aunque está la excepción de detener o fincar responsabilidades judiciales a quienes violen las leyes, las autoridades que llevan a cabo estos operativos deberán distinguir muy bien entre quienes practican la vagancia y quienes utilizan nuestra ciudad como punto de descanso para intentar cruzar la frontera.
Si a un migrante se le detiene por el simple hecho de ser ‘sospechoso’, se violarían sus garantías, aunque en estos operativos deberán participar la Secretaría de Salud, la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas, el Instituto Nacional de Migración, el Centro de Salud Mental y el ayuntamiento, para deslindar responsabilidades en cada uno de los casos.