Si ya enfrenta problemas suficientes:¿Pero qué necesidad?, como dijo Juan Gabriel.
Y es que su historia es única, nadie la iguala, porque está salpicada de fantasías, de protestas y de incoherencias.
Su transitar por la alcaldía de Tampico, Tamaulipas, fue polémica y muchos allá en el puerto jaibo, sobre todo los comerciantes, los perredistas, los priístas y hasta algunos panistas, prefieren ya no recordarla ni en fotografía.
Y cómo no, si por ejemplo los comerciantes hasta le armaron protestas en paños menores para inconformarse con su administración y los del PRD, por su parte, no se cansaron de acusarla de nepotismo, de trafico de influencias, de tener una nomina familiar y de favorecer con licitaciones algo raras a sus amigos.
Y si de los priístas se trata, muchos no se quedaron callados y la tacharon de prepotente y de déspota porque seguido intentaba regañarlos en los eventos públicos, como por ejemplo los de Sedesol, como lo hacía con los escolapios en su tiempo de maestra.
De su relación con la prensa, ni hablar, porque nunca se dejo ayudar y ni el más experto en el arte de fabricar una imagen que venda, que sea atractiva, la hubiera soportado, porque dicen que su complicado carácter varía de acuerdo al tamaño que tenga ese día la luna.
Los tres años que gobernó Tampico pasaron de noche, de no ser por sus escándalos, sus extravagancias y su evidente novatez que dio mucho de que hablar y más aun, que criticar.
Ella, cerró con broche de oro su administración con un mayúsculo escándalo y los medios la destrozaron, porque sin querer queriendo se puso “de pechito” cuando presumió que se ubicaba entre las mejores alcaldesas de la república mexicana, una nota que por extraña, cómica y morbosa se coló entre las principales a nivel nacional.
Y es que ella, Magdalena Peraza Guerra, ex alcaldesa de Tampico, recibió emocionada el premio Tlatoani a nombre de la MDE y de la Universidad Pontificia de Salamanca, España, cuyas autoridades académicas negaron poco después que tuvieran vela en ese entierro.
Se desconoce en qué quedo ese asunto, lo cierto es que la exhibida que sufrió Doña Magda fue de pronóstico reservado.
Ahora, después de que dejo el cargo, al cual llego bajo las siglas del PAN, el rumor de que se incorporara a la Secretaria de Educación de Tamaulipas en una importante cartera corre como reguero de pólvora y hay quienes le apuestan a que esa especie brotó desde el sindicato de maestros, donde ella dejo buenos amigos y también muchos enemigos.
Es algo que no se entiende, en razón de que ella, aun como alcaldesa, se declaró allá por Enero de este año en contra de la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto y avaló cualquier protesta que protagonizaran los 55 mil maestros de Tamaulipas para evitar la privatización.
No vio, tampoco, con buenos ojos, que los maestros sean evaluados.
Tal vez entre sus virtudes resalte la de desdoblarse perfectamente y, hoy, si llega a ese puesto, proceda a ajustarse a las circunstancias y modifique su postura, porque una cosa en opinar como alcaldesa panista y otra como funcionaria del gobierno de Egidio Torre Cantú.
Con todo eso y, más que la decora como persona.
Qué necesidad tienen las autoridades de la SET.
De dormir, con el enemigo.
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