Desde hace 60 años visita a sus padres en el panteón municipal

0

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- María Elena es una mujer de 75 años que año tras año visita la tumba de sus padres Jesús y Celedonia, además de un hijo, que están sepultados en el panteón municipal antiguo de esta frontera; siempre lo hace sola a pesar de tener 6 hijos, a quienes dice, no les gusta acudir al camposanto.

A pesar de que sus padres fallecieron hace más de muchos años, de manera religiosa acude cada año a colocar unas flores en la tumba del panteón de esta ciudad.

Desde temprano, Elenita, como le dicen sus vecinos, se sienta a un lado de la tumba de su esposo, la que a pesar de no tener lápida de concreto, luce limpia por la dedicación que le pone para que la yerba no la invada con el tiempo.

“Mi madre me duró 90 años y sin ninguna enfermedad, y se fue enterita…gracias a Dios. Pero siempre vengo sola porque me gusta venir sola, y si vengo con alguien me dice que vaya con ella donde quiera”, explica con voz firme.

Ella vive en la ciudad, pero lejos del panteón, aunque confiesa que en ocasiones le ha tocado caminar desde su casa hasta el panteón, en un recorrido de casi 5 kilómetros. La razón de su fortaleza es el ejercicio que dice, realiza desde hace veinte años.

“Tengo veinte años de hacer gimnasia y tengo mucha condición física, y me he ido a pie hasta mi casa, y no me canso, aunque estoy mala de una rodilla”, presume.

A Elenita se le captó sentada en una tumba cercana a la que ocupan sus padres; estaba pensativa pero tranquila, ya que les había llevado un ramo de coloridas flores de plástico, porque aguantan más el clima, a pesar de que en ocasiones se las roban para venderlas a otros dolientes, por lo que es común verlas ya en otras tumbas.

Así le ocurrió a la señora Mancillas Berlanga, quien llegó a la tumba de sus familiares para colocar unas flores, y se encontró con que una imagen de la virgen de Guadalupe, que medía más de un metro, fue robada.

“Le robaron a la tumba la virgen de Guadalupe…llegamos y ya no estaba, a pesar de que mide más de un metro”, se quejó.

La familia de las hermanas Raquel y Virginia tuvo mejor suerte, ya que al llegar a la tumba la encontraron limpia y aseada, por lo que organizaron un convivio con alimentos, al que asistió parte de la numerosa familia de Arturo y Socorro, quienes yacen en dicha tumba.

La integran 12 hermanos, que llegaron acompañados de parte de los 58 nietos y 17 bisnietos, a tres años de la muerte de las hermanas que organizaron la visita al panteón.

También hay soledad

Pero no todo es alegría y tranquilidad en el panteón, también hay abandono, ya que de acuerdo a datos de la administración del camposanto, al menos el 10 por ciento del total de las 32 mil tumbas, se encuentran abandonadas y cubiertas de maleza, porque nadie las visita, ni siquiera las consideradas como patrimonio de la ciudad, por su valor histórico.

Tal es el caso de Isabel de la Garza, cuya tumba data de 1916, pero está en el total abandono, al igual que decenas de tumbas que n o son visitadas por nadie.