No nos crea mucho, pero es natural que cuando alguien procura llegar a ser candidato, a participar, ser aceptado, ser sujeto de elección y ganar, debe tener algo en mente: Enrique Carlos Etienne Pérez Del Río seguramente visualizó cada una de estas etapas al inicio de su inquietud que ha concluido con la nominación como rector electo para el período 2014 – 2018 de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
El ex tesorero tuvo oportunidad de conocer de fondo el cómo se opera la UAT en aspectos materiales y conoció la parte política que le permitió su encomienda, misma que aún lleva a la práctica. Tuvo Etienne la oportunidad también de poner orden en unas finanzas que hoy por hoy, pese al enojo de muchos, se han transparentado y han sido exigentes en los rubros en que antaño se podría dejar pasar uno que otro trámite, no necesariamente con malicia, pero sí como una omisión administrativa.
Con sus errores humanos, hoy en día se llevan bien las cosas gracias al equipo que conformó Etienne en Finanzas; hemos de reconocer que muchos de ellos estaban cuando Etienne llegó, y el mérito del hoy rector electo fue conformar el equipo para entregar buenas cuentas, con lo que vale la expresión.
Hay grupos de universitarios que hubieran querido platicar con el candidato y hoy rector, para exponer algunas de las inquietudes que se tienen en materia, por ejemplo, de investigación.
Vemos que de repente se hace investigación por hacer, y no se está sacando el jugo o provecho necesario a este rubro tan importante. Somos de la idea de que tanto esfuerzo por parte de gente muy valiosa debe fomentarse su utilización en los sectores productivo y oficial, para que entonces valga la pena el trabajo realizado y que a veces es de años.
Vemos también, que en el deporte se tiene que hacer algo más que becar a quienes están inscritos en un equipo de Unidad Académica sin merecerlo, sin jugar bien siquiera y sin estudiar. Hay quien piensa que se debe becar a esos “deportistas” cuando cumplan antes como estudiantes; finalmente, los que mandamos a la universidad a nuestros hijos buscamos que sean gente de bien a futuro y no precisamente jugadores de algo o animadoras. Es algo más, y debiéramos copiar los cuadros que se practican en los Estados Unidos, por ejemplo. Nada nuevo, solo todo congruente.
También la gente considera que hay que hacer acciones de verdadero fomento cultural. Hay que sacar a ese grupo folklórico del anonimato: proyectarlo en el país y el mundo, que finalmente, para eso es la difusión cultural universitaria, y no para hacer solamente presentaciones locales.
Es buen grupo y hay que impulsarlo, buscar financiamientos quizá, pero no dejarlo morir.
Sectores vinculados con la comunicación quieren que nuestros medios –Radio UAT y TV UAT- sean más conocidos por la gente y se escuchen y vean. Que sea factor de polémica en casa su contenido y barra de programación.
En el ámbito político, ya dijimos que el grueso de la comunidad universitaria se pronuncia por el fin de los cacicazgos de las Unidades Académicas: que los directores eternos se vayan a sus casas y dejen el paso a nuevos funcionarios. Los estatutos prohíben estar en más de una reelección y hay varios que llevan ya tres períodos, lo que es ilegal, inmoral e ilógico.
Queremos una Universidad Autónoma de Tamaulipas que enfrente sus retos a futuro y que apoye a sus elementos en lo que se requiera, pero para ello, se necesitará un equipo de trabajo con entusiasmo y ganas de conocer su realidad y la manera de vincularla con nuestra sociedad.
Serán días de mucho trabajo para el contador Etienne, quien estará conformando su proyecto de trabajo, en aras de ser un excelente rector, como ha sido una excelente persona y hombre.
La comunidad universitaria entregó su voto de confianza. Espera resultados, pues.
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