Katya Michelle ruega a Dios por seguir viviendo

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Katya Michelle Guevara Saucedo era una chica llena de sueños, estudiaba la preparatoria en el Cetís 71 de la colonia Bermúdez y al igual que las adolescentes de su edad, soñaba con un futuro prometedor, rodeada del amor de su familia, amigos y sobretodo el entusiasmo de vivir a plenitud. Pero una mañana de mayo de 2011 todos estos anhelos se vieron rotos, cuando después de una serie de exámenes y estudios clínicos se le diagnosticó que padecía de Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP) una enfermedad catalogada por la ciencia como rara, pero mortal ante su condición de incurable.

A partir de entonces la vida de Katya Michelle y para su madre Reyna Mireya Saucedo ha sido una montaña rusa, en donde las angustias y la presión frente a la enfermedad que amenaza la vida de esta chica, ocupa el tiempo que consume las posibilidades de salir adelante, pero que hoy como luz de esperanza luchan juntas para superar esta difícil prueba y en donde su destino lo han dejado en manos de Dios.

Katya Michelle es una jovencita hermosa y con la mirada llena de alegría que ofrece la promesa de vida que hoy la realidad le amenaza, observar algunas de sus fotografías antes de su padecimiento o en sus días de estabilidad, representan algo imposible de admitir al verla ahora postrada en cama, sin ese ánimo y alegría que inspiraba al verla feliz y contenta entre su familia, pero que pese a todo el HAP no le ha arrebatado esa felicidad que preserva inalterable.

La señora Reyna Saucedo madre de Katya Michelle explica en entrevista: “Todo empezó hace dos años, la niña de pronto se fatigaba, mostraba cansancio con frecuencia y se quejaba de dolor en el pecho, después de unos días recayó y fui llamada de la escuela, en donde me dijeron que la llevara con el médico, como en la escuela tiene seguro, la lleve y le hicieron unos estudios, pero luego me pidieron llevarla a Monterrey.

En la primera quincena de mayo de 2011 allá estuvimos, la internaron por espacio de 21 días y me dijeron los médicos que Katya tenía Hipertensión Pulmonar Primaria, que era algo grave, incurable y le afectaba los pulmones y el corazón”, refiere.

Agrega que los médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social atendieron muy bien a su hija, pero que en forma insistente le remarcaron la condición de gravedad de la enfermedad de su hija.

“Ella está en tratamiento con diuréticos, anti-coagulantes y Sinidefil, estos medicamentos le ayudan a sobrellevar los efectos de la HAP”, refiere.

Empero, la madre externa su preocupación, pues dice que en la escuela en donde estudiaba su hija, le han permitido seguir gozando de los beneficios del seguro social y cubrir los gastos derivados de su atención, pero en diciembre próximo se vence al concluir la cobertura y ahora tendrán que financiar los gastos de los medicamentos y el oxigeno que requiere permanentemente Katya Michelle.

“Estamos hablando de que un tanque de oxigeno nos dura 4 días y los medicamentos son caros, tan solo el Ventavis con 30 ampolletas que le duran 15 días tiene un valor de alrededor de 15 mil pesos, es un tratamiento que requiere alrededor de 30 mil pesos mensuales, sin contar gastos de transporte en consultas y otros”, afirma.

Por lo que solicita la ayuda de todo Reynosa para que su hija pueda seguir viviendo y enfrentar el riesgo del HAP, que sabe y está consciente de que es incurable y mortal, pero desea que su hija viva como cualquier chica de su edad.

La Hipertensión Arterial Pulmonar mantiene a sus pacientes en periodos de actividad normal y otros en reclusión total en cama, a causa de su ambigüedad de comportamiento.

“Yo sé y los médicos me han dicho que esta enfermedad no tiene una alta expectativa de sobrevivencia, puede vivir 6 meses un año o 15 años no lo sé, se le va la vida y con ella a mi tambien, pues es mi hija, buscamos por todas las vías para ayudarla, pero no son suficientes.

Ella puede recaer en cualquier momento, pido a la gente a que se toquen el corazón y nos apoyen, el seguro social se nos acaba en un mes y dependemos de ese seguro para atender a Katya Michelle, al darla de baja tendríamos que pagar todos los gastos y pues no tenemos los recursos, yo deseo que no le arranquen el seguro social, quiero conseguir personas buenas que nos echen la mano para mi niña y pueda seguir viviendo”, apuntó.