Etienne a la pista

RELATO 1.- Año nuevo, nuevo rector, y es así como se abre una etapa más en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, una casa de estudios que puede presumir que está en paz, que no se distrae, que busca ser más grande y un verdadero refugio para la inquietud y el conocimiento de los jóvenes universitarios.
Y el nuevo rector es Enrique Etienne Pérez del Río, un veterano de la Universidad, que ya no tiene mucho que aprender y en cambio si demasiado que dar, porque la experiencia que a acumulado desde el puesto más modesto, hasta el más encumbrado que ha ostentado, lo nutren con los elementos necesarios para dirigir bien a una institución que a fuerza de vigor, de trabajo y de coraje, va colocando poco a poco su nombre en el concierto nacional he internacional.
Una vez que fue elegido como rector, Don Enrique hoy ocupa su tiempo en saludar a los amigos, en comentar con ellos sus ambiciosos planes para llevar a la Universidad hacia el umbral y en agradecer a todos aquellos que votaron por él, su confianza, y para establecer el compromiso de que no les va a fallar.
Se le ha visto poco en Ciudad Victoria, pero se sabe que se ha entrevistado con diversas personalidades con quienes comparte sus conocimientos en materia educativa y con estudiantes, de quienes recoge inquietudes y demandas con las que va armando su acordeón para que a partir de los primeros días de enero brinque de la teoría a la práctica.
Será, él, seguramente uno de los atractivos en el evento en el que el Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, rendirá su tercer informe de gobierno, porque ya fue invitado y porque los lazos que unen a la UAT con esta administración estatal le han permitido a la Máxima Casa de Estudios que su nombre suene, que los estudiantes se coronen con premios nacionales he internacionales, que conserve sus siglas con letra grande y que se pronuncien con respeto.
Y para que se le siga dando lustre al lema de la Universidad.
Verdad, belleza, probidad.
RELATO 2.-El que luce como niño con pañal nuevo es Heriberto Ruiz Tijerina, diputado local priísta, porque coronó su sueño de instalar en la capital tamaulipeca una oficina de gestoría que le permitirá seguir conservando el contacto con la ciudadanía que lo vio crecer como persona y como político.
“Beto”, como le dicen los cuates, se antoja que no pretende ser un legislador del montón, por eso abre las puertas de esa oficina a todos, a aquellos que han estado con él en las duras y en las maduras y quienes saben que en el Congreso de Tamaulipas y en ese lugar cuentan con una persona que es sencilla, sincera y sobre todo, receptiva, que no está dispuesto a que esta oportunidad que le regala la vida le pase de noche.
Es, él, un hombre inquieto, coherente y abierto a la crítica, la cual digiere con madurez, porque las veredas que ha pisado regularmente han estado llenas de abrojos.
Aun con ello nunca declinó y echó para adelante y hoy , desde ese cargo, sabe que la oportunidad de servir no tiene desperdicio, por eso ya dio ese importante paso con el que le da un lugar a quienes creyeron en él y quienes saben que no les va a fallar.
Se le nota feliz, completo y decidido.
Y cómo no, si aquellas espinas que lo dañaron.
A su paso, ya se fueron secando.