Cd. Victoria, Tamaulipas.-La vida hospitalaria tiende a desaparecer horarios, prisas…la línea del tiempo es marcada por paredes blancas y noches silenciosas que parecen no tener fin para quienes la enfermedad ha suspendido la vida misma.
A Lupita Tovar Ramírez sus cuatro años de vida no le alcanzan para descifrar su suerte y por más que intenta reponerse al mundo de dolor que la tiene atrapada desde hace más de un mes en el Hospital Infantil de esta capital, cada y que su mamá Isabel Ramírez le acaricia su carita, entiende que algo no anda bien por la tristeza que se carga en la mirada, más cuando escucha la palabra “leucemia”.
“Por eso me gustan las letras, el rompe- cabezas, es como si estuviera en el kinder…” Dice la pequeña.
En este universo infantil , las niñas y niños que como Lupita, sufren junto a sus familias el infortunio de la enfermedad, con los estragos de la misma en el semblante han encontrado un remanso de paz y distracción en la educación que en un programa especial “Sigamos aprendiendo en el Hospital” mitiga la pesadilla que es vivir entre quimioterapias, medicinas y doctores, salas de espera, diagnósticos clínicos que no admiten consuelo
Es doloroso comprobar todos los días que la enfermedad nos cambia la vida por completo de un día para otro, los pequeños que apenas empiezan a vivir no conocen más mundo que el del dolor…duele en el alma cuando nos preguntan porque a ellos, y no hay palabras suficientes explicar el infortunio de sufrir enfermedades tan terribles como el cáncer, como consolar a un pequeñito después de recibir una quimioterapia, a un adolescente que sufre de una leucemia.
Para la Licenciada Elizabeth Méndez Frustro, Coordinadora del Programa “Aprendiendo en el Hospital” que llego para quedarse en Tamaulipas desde hace siete años, operando en 10 Hospitales de la entidad, siendo el Hospital civil y el Hospital Infantil las dos instituciones que cuentan con él:
“Más allá del deber institucional, el compromiso vital que tenemos es dar un acompañamiento académico a los niños que de pronto se enfrentan a la vida hospitalaria, hemos comprobado que la educación como terapia de sanación hace maravillas en el ánimo de los pequeños, que dibujando, aprendiendo se olvidan de sus dolores, tal vez el diagnóstico clínico no cambie pero si se aligera la carga de la enfermedad”.
Cuando ve la gama de colores que le ofrecen las maestras en la sala de espera del hospital infantil de esta capital a Lupita Bustos Castro las horas de espera en se le hacen más cortas, ella viene acompañando a su hermano enfermo:
“Cuando pinto me olvido de todo, me gusta ver que aquí hago casi lo mismo que en mi escuela, me dan colores, cuadernos para dibujar”
Por su parte a Contreras sus cinco años de edad no le alcanzan para descifrar su suerte y por más que intenta reponerse al mundo de dolor en que ha vivido los últimos días al ser operado de absceso en la cabeza, sigue sin acostumbrarse a las paredes blancas del Hospital Civil; de no ser por la compañía amorosa de su maestra San Juana , su estancia hospitalaria hubiera sido mucho peor:
“Por eso me gustan las letras, el rompe-cabezas, es como si estuviera en el kinder…” Dice la pequeño.
En este universo infantil , las niñas y niños que como Daniel, sufren junto a sus familias el infortunio de la enfermedad, con los estragos de la misma en el semblante, han encontrado un remanso de paz y distracción en la educación que en un programa especial “Sigamos aprendiendo en el Hospital”, mitiga la pesadilla que es vivir entre medicinas y doctores.
“Es doloroso comprobar todos los días que la enfermedad nos cambia la vida por completo de un día para otro, los pequeños que apenas empiezan a vivir no conocen más mundo que el del dolor…duele en el alma cuando nos preguntan por qué a ellos, y no hay palabras suficientes para explicar el infortunio de sufrir enfermedades tan terribles como el cáncer; cómo consolar a un pequeñito después de recibir una quimioterapia, a un adolescente que sufre de una leucemia…esto si nos vamos a los extremos o bien con pacientes como Daniel y otros en donde la enfermedad los agarró por sorpresa pero afortunadamente pronto salen, pero para ellos un solo día en el hospital es sumamente difícil.
De acuerdo a información oficial el programa “Sigamos Aprendiendo en el Hospital” tiene como objetivo brindar atención médica, educativa y recreativa a los pacientes menores de 18 años, que por cuestiones de enfermedad requieren de hospitalización temporal o permanente; dando con continuidad a su proceso formativo y garantizando la igualdad de oportunidades en el acceso educativo.
“Independientemente del proceso educativo, se ha comprobado que los niños en primer término se recuperan más rápido, y en segundo término la instancia es para ellos más agradable, muchos de los niños que vienen a un tratamiento.” Menciona la licenciada Méndez Fraustro.
Puntualiza que los niveles atendidos van desde preescolar hasta secundaria.
Más allá de la currícula institucional opina que el programa Sigamos aprendiendo en el Hospital es un antídoto al dolor físico y emocional de los niños, que no alcanzan a descifrar porque a ellos:
-Pero cuando interactúan con las letras, con las palabras, con los colores el hospital que a veces se llega a convertir en su hogar , toma otro matiz, porque tanto nosotras como educadoras, como doctores y enfermeras siempre buscamos la fórmula de aligerar la carga que a los pequeños les ha tocado vivir.
El programa…
El propósito de este programa es reducir el riesgo de atraso escolar entre niños, niñas y jóvenes que tienen que hospitalizarse a consecuencia de padecimientos que los incapacita de forma temporal o definitiva para asistir a una escuela regular y ofrecerles la oportunidad de continuar sus estudios durante este lapso, de la misma manera brindar el servicio educativo a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en el hospital como acompañantes de sus padres o parientes que por lo mismo dejan de asistir a su escuela.
En materia de atención a los niños, niñas y jóvenes que pasan periodos considerables de tiempo en un hospital, el programa: “SIGAMOS APRENDIENDO…EN EL HOSPITAL” suministra los recursos materiales, humanos y administrativos para que este grupo poblacional pueda iniciar o continuar sus estudios y facilitarles su reingreso a la escuela regular. En los hospitales en los que opera el programa se acondicionan aulas en pisos de hospitalización y en consulta externa, además de ofrecer clases en las habitaciones para niños, niñas y jóvenes que tienen dificultades de desplazamiento.
Objetivo:
Ofrecer atención educativa y recreativa a niños, niñas y adolescentes de Educación Básica (Preescolar, Primaria y Secundaria) que por situación de enfermedad deben permanecer hospitalizados, con la finalidad de que al regresar a su entorno no presenten rezago educativo.