Gestoría para todos

Una buena medida sin duda alguna es el hecho de que los diputados locales estén abriendo oficinas en sus distritos para gestionar apoyos e inquietudes de los ciudadanos.

Suponemos que esta acción tiene que ver con la nueva imagen que se quiere manejar de quienes llegan a un puesto de elección popular y antaño se tenía la idea de que solamente servían para dos cosas: cobrar bien y levantar el dedo para apoyar lo que enviaba el Ejecutivo.

Hoy en día, y en un trabajo que ha iniciado tres años atrás, la imagen del legislador ha dado un giro importante: ya no se les ve como esos parásitos que en tres años vivían como nunca habían imaginado a costillas del presupuesto y el dinero público: se pretende, y en eso tuvo que ver mucho la anterior legislatura, que se les vea como verdaderos gestores y representantes, aunque de esto último aún se tenga la asignatura pendiente.

No es fácil, lo sabemos, pero muchos de ellos no tienen una mínima idea de lo que es representar a los demás y entender sus necesidades: con el salario que cobran se marean y comienzan a darse vida de ricos, cuando antes eran menos que asalariados, y procuran la vida de otra forma distinta a la mayoría de los tamaulipecos que tenemos que salir a buscar el sustento y la forma en que podamos cubrir las necesidades familiares y personales.

Ya no vemos esos pleitos de vecindad que se daban en medio de descalificaciones que más eran insultos que otra cosa: hoy los diputados están tratando de ganarse el respeto que se perdió por décadas, y aunque no sea culpa de algunos de ellos, sí tienen que remover la deleznable imagen que de ellos tiene el ciudadano que no tiene trabajo, que ve que no se respetan las leyes, que sabe que el influyentismo es cosa de todos los días.

Cambiar la idea que tiene el que sale temprano y ve que no se respeta la ley y sigue habiendo peseras que más bien parecen ataúdes rodantes, con gente que no tiene la mínima idea de las leyes existentes: tanto autoridades como choferes.

Tienen que cambiar la imagen que muchos creamos a base de ver que líderes sindicales se convierten en legisladores y no sueltan ni uno ni otro “hueso” y siguen succionando al presupuesto, dizque para “servir a los demás” como premisa fundamental. Falso de todos los falsos, y eso lo sabemos muy bien.

Queremos, y seguramente es la idea de acercarse al pueblo, que sean portavoces de lo que nos inquieta y disgusta, que lleven al Pleno Legislativo la forma en que vivimos y pensamos para que legislen de acuerdo a esas inquietudes y frustraciones de muchos que no hemos sido favorecidos por el Sistema, o por aquellos que, aún con empleo y prestaciones básicas queremos mejorar el país que se sume en una incertidumbre que espanta.

Por ello, sabemos que por acuerdo de los grupos parlamentarios que coordina el diputado Ramiro Ramos Salinas se han alquilado oficinas donde cualquier persona puede ir a demandar o dejar una inquietud, una petición o una sugerencia para mejorar el estado en que vivimos.

El primer paso se ha dado: las oficinas de gestoría; hoy, como ciudadanos solo esperamos que no sean rentas que se pagan en forma inútil y se conviertan en nuestra voz, en nuestra presencia ante el máximo Poder en la entidad.

Hoy esperamos que no se archiven las cosas que llevamos, sean del tipo que sean, que se analicen y, de ser viable y posible, que se gestionen, porque para eso los pusimos ahí.

Los plurinominales no batallaron ni gastaron en su campaña, así que tendrán más fácil la chamba, porque no tienen que convencer a nadie más que a quien dio visto bueno a la lista.

Hoy, los diputados están tratando de recuperar esa credibilidad perdida. Y nadie de nosotros podrá hacer lo contrario o pensar lo que sea mientras no veamos resultados.

Así pues, es tiempo que nos den resultados, y qué mejor que con una adecuada gestoría.