Cuidar el dinero de otros

Nada fácil se antoja, realmente, el hecho de saber cuidar el dinero; quien ha tenido necesidad de hacerlo, en casa o un sitio pequeño, sabe que hay que administrar los recursos de distinta manera para que no falte lo necesario.

Las arras en la ceremonia del matrimonio son el recuerdo de esta máxima que es vital para cualquier grupo social: “significan el cuidado que tendré de que no falte lo necesario en nuestro hogar”, se dice cuando uno como varón deposita las monedillas en las manos abiertas de su pareja.

Que no falte lo necesario es la premisa, y en el caso de la administración estatal, municipal e inclusive federal, hay que tener cuidado de que a la población no le falte lo necesario, sea en bienes, servicios u otros gastos que en ocasiones surgen –como en la casa- y que no estaban programados.

Un claro ejemplo es el presupuesto que se destina en casos de desastres naturales: es dinero que no se contemplaba para ese rubro, sin embargo, al llegar un huracán o lluvias intensas, inundación o aludes, se tiene que gastar en algo que surge repentinamente, dejando quizá de comprar otras cosas o de hacer otro tipo de obras.

El gobernador Egidio Torre Cantú sabe lo anterior y es el responsable ante todos nosotros de que los dineros del estado se gasten bien. Cierto, tiene a un secretario de finanzas y éste a su vez un aparato gubernamental que se encarga de cada uno de los rubros necesarios, de forma tal que unos cuidan el ingreso vía impuestos o derechos, otros, de participaciones de otros niveles oficiales, cuando otros manejan los egresos para obra, educación, salud, vivienda y muchos aspectos más que se tienen que considerar y priorizar.

¿Qué será más importante? El empleo para el desempleado o la salud para quien no tiene acceso a ella? Todos tenemos prioridades, y el buen administrador debe considerar donde invertir cada peso para dar satisfacción a la demanda de, si no todos los tamaulipecos, sí de la gran mayoría.

Imposible dejar satisfechos a todos; el claro ejemplo de la pavimentación: no se sabe cual es la calle que deba ser la primera en un programa donde cada tamaulipeco es tan importante como los demás… o así debiera serlo, es decir, no debiera haber ciudadanos de primera y de segunda.

Entonces, la labor del administrador se torna difícil, porque, insistimos, el agua es más importante para el sediento que el alimento para el hambriento, y los dos tienen razón en exigir ser primeros.

Torre Cantú anunció la inversión del programa de los dineros del Estado para el ejercicio que viene, y anunció los rubros a los que se dará mayor empuje vía recursos que se deberán invertir adecuadamente, so pena de que la sociedad misma juzgue negativamente los malos manejos o aplauda lo que se gasta con efectividad.

Cobra especial vigencia la labor de los diputados locales que, como representantes de nosotros, deben asumir su función de ser vigilantes de nuestro dinero: que se gaste bien y adecuadamente en los rubros más importantes.

El juicio final lo tiene el ciudadano, el que disfruta o sufre las obras o la falta de ellas.

No hay dinero que alcance, y eso lo tenemos más que claro: nunca será suficiente, porque necesidades las hay y cada día son más, sobre todo, en tiempos de recesión mundial donde nos cuesta más trabajo hacer rendir el salario.

Si esto es así, imagine el lector lo que cuesta a una administración cuidar los recursos y gastarlos en forma adecuada, donde todos quedemos mayoritariamente satisfechos.

La función del secretario de finanzas se torna interesante, y de su equipo de trabajo no se diga: son empleados de la administración y cobran por administrar nuestros recursos. No hace ninguno de ellos un favor especial a los tamaulipecos: están ahí porque el gobernador considera que son eficientes. Toca demostrar que Torre Cantú no se ha equivocado al elegir a los que administran los recursos que, finalmente, son responsabilidad del Jefe del Ejecutivo estatal.