Sí, ya que dice el dicho mexicano… “arrieros somos, y en el camino andamos”, dicho aplicable ante lo sucedido el fin de semana… en que un servidor, me fui a ver Nicolás Enrique, y no a Seattle, sino a donde mi nieto andaba… ¡turisteando!
Y fue el miércoles pasado… cuando a usted, y a ¡demás gentes les avisé! de que… ¡saldría de Matamoros!, pero es lo que distingue a un servidor… el hablarle a usted con la verdad, ya que eso de “grillarlo” a usted… ¡no se me da!
“¡Arrieros somos, y en el camino andamos!”, y no me pida que le de el significado de “arriero”… ya que usted lo puede buscar, pero si lo uso, más de una “personalidad”… ¡se va a enojar!
Y quien entiende de “aguacates”… ¡guacamole! puede comer, y como al “guacamole” se le pone ¡chile!, uno se puede ¿enchilar?, pero sin la cordura perder… que para eso tenemos el dicho mexicano que dice… ¡arrieros somos, y en el camino andamos!, y en el “camino”… claro que nos vamos a volver a encontrar, porque la vida vueltas da… y lo que hoy estaba arriba, ¡abajo, mañana puede estar!, y es algo que en el largo camino andado… ya lo hemos visto y vivido, y los “ejemplos” a la vista de todos están… y sobrado y bastante lo volveremos a ver en el “corto” futuro…
El “tema”, usted lo sabe mejor que un servidor… por no haber estado aquí, lo importante es que usted relea el último párrafo de la columna del miércoles pasado… “para beneficio de Matamoros, y de los matamorenses”, y es lo que cuenta, continuar haciendo, como se debe de hacer… ¡lo que uno hace!
Ya que luego… vendrán los ¿resultados?, y donde lo que brillaba hoy… ¡ya no brilla! porque lo que se hizo, no era lo conducente ni lo apropiado para Matamoros, y los matamorenses… y no importando el entorno, ya sea municipal, o estatal, y claro que… “al tanto” vamos a estar… y en su ¡momento! lo vamos a ¡atender!
Que “arrieros somos, y en el camino andamos”, y en ese camino… continuaremos andando, mientras tengamos vida, y la fuerza para hacer lo que estamos acostumbrados a hacer… ¡decirle a usted la verdad!, gústele, o no le guste, a quien le guste, o ¡no le guste!, ya que las… ¡mentiras!, “a otros, o a otras”, se las dejamos.
Porque el sol no se puede tapar con un dedo… ni la verdad se puede ocultar, en contraparte, tenemos la “mediática”… esa, que trata de esconder la realidad pero que finalmente no logra hacerlo… ya que la ¡verdad! aflora con el tiempo, y es tiempo, que llega más pronto de lo que algunos… quisieran que les llegara.
¿Cómo le fue a usted de Buen Fin?, y a excepción de lo sucedido… a un servidor, ¡de maravilla! con Nicolás Enrique, con Sara Margarita y Davor, así como con Enrique… y a quienes tenía tres meses de no ver.
Sí, de maravilla… sobretodo al ver a Nicolás Enrique, ya no sólo caminar… sino ¡correr!, y tratando de conocer, lo que es nuevo para él… y un servidor, ¡disfrutando! seriamente ese aprendizaje, y contribuyendo a más no poder…
Ya que no deja de ser… el vivir de nuevo, lo vivido con mis hijos, pero con una diferencia… sin tener la responsabilidad final, y es responsabilidad que no deja de ser de sus padres, y no del abuelo… por ya entrado en años estar.
¿Qué sigue?, preguntará usted, y sencilla la respuesta es… continuar ¡trabajando! y sin cejar, recordando el dicho que mi padre tenía en su escritorio… “¡da un paso atrás, pero no claudiques!”, y es pensamiento que tengo grabado en mi memoria… y es lo que no se puede hacer en esta vida… “claudicar”, y eso ¡jamás!, porque recuerde que la vida, ¡vueltas da!, para fortuna o desgracia del… ¡propio actuar!