Una medida que en la forma parece con buenas intenciones, es la que el alcalde Carlos Cantúrosas ordenó se hiciera a partir de esta semana en el sector centro, un lugar que tradicionalmente en los municipios de la provincia mexicana se distingue por abrigar no solo la historia y el folclor mediante decenas de monumentos históricos y riquezas regionales, sino también por la cantidad de restaurantes, bares de buena calidad, y la hospitalidad de su gente.
Puedo citar decenas de lugares en el país en donde abunda esta característica típicamente mexicana, cualidad que desafortunadamente no existe en nuestra ciudad, y creo que tampoco en la mayoría de las ciudades del norte del país, debido tal vez, a esa fatal cercanía que se tiene con Estados Unidos, país de las banalidades, de las veleidades y de los vicios.
Resulta que el alcalde panista ordenó en apego al Bando de Policía y Buen Gobierno, retirar del centro de la ciudad a toda persona que por su actividad, ofenda la moral y las buenas costumbres de los ciudadanos, como pueden ser vagos, viciosos, menesterosos y prostitutas, en particular estas últimas.
Ya se hicieron redadas con la intención de reubicarlas al lugar en donde deben estar, que es en la zona de tolerancia, un área que desde hace algunos años dejó de ser atractiva para el turista sexual, para ejercer dicho oficio, por el temor que infunde a quienes osan buscar a estas mujeres, al incursionar en un lugar de donde quizás salgan mal librados por la enorme inseguridad que debe privar en su interior.
La mayoría de estas mujeres que ejercen dicho oficio, tal vez lo hagan por ser víctimas de un sistema social, económico, político y judicial injusto, que al no ofrecerles la oportunidad de prepararse y de encontrar un trabajo ‘honesto’, se hayan visto obligadas ya por la necesidad o por criminales sin escrúpulos, a vender sus cuerpos en un vulgar mercado sexual, viciado por todo tipo de intereses, menos el de su bienestar y seguridad.
El centro de esta ciudad ha sido desde hace muchos, muchísimos años, un lugar en donde abundan no solo la prostitución sin distingo de género ni edad, sino también la delincuencia en todos sus niveles, y peor aún, la complacencia de nuestras autoridades, por significar para algunos servidores públicos, un negocio, sin importarles que esas mujeres sean seres humanos y víctimas a la vez, no de las circunstancias, sino de las condiciones que imponen unas leyes demasiado torcidas que han solapado casi desde siempre, esta actividad.
Por ello es que el intento que pretende hacer el alcalde es bueno, pero creo que no existen las condiciones ni de salud, ni de seguridad, ni de legalidad, ni de infraestructura, en una zona de tolerancia en donde como su nombre lo indica, todo se tolera, hasta lo ilegal.
Espero que si a la vez de la reubicación de estas mujeres, se llevara a cabo el mejoramiento de las condiciones de la zona de tolerancia, el turista sexual desaparecerá del centro histórico y se trasladará también a dicho lugar.
Aunque pienso que para ello no basta solo la voluntad de un gobernante, sino la colaboración de todas las autoridades, y que por igual se combata la corrupción, la explotación sexual, la trata de personas, la drogadicción y el vicio que corrompe y que todos sabemos, abunda en el llamado Centro Histórico, lugar inseguro y muy peligroso aún. Solo así se podrá recuperar la imagen perdida de una ciudad que lucha en vano, por tener una identidad regional.
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Aunque las cifras que ofreció la Cámara de Comercio local, no son muy alentadoras con relación a los resultados del programa ‘Buen Fin’, los tres millones de pesos logrados en ventas durante esos cuatro días, significan un gran esfuerzo de los comerciantes por tratar de recuperar el prestigio que la inseguridad y las erráticas políticas económicas gubernamentales, les han arrebatado.
Vimos en esos días las tiendas comerciales abarrotadas de compradores, buen signo no solo para el comercio organizado, sino también para las familias que aprovecharon las ofertas que se ofrecieron.
Hace muchos años que no se veía algo semejante en esta ciudad, y aunque esto puede ser momentáneo, el que se repita y que el comerciante volteé hacia el consumidor local y lo mime con buenas promociones, es seguro que la reactivación de nuestra economía como ciudad, se verá altamente beneficiada, muy a pesar de que por igual crucemos el río Bravo y consumamos productos en Laredo, Texas.
Si el comerciante local cambia sus estrategias y sus tácticas de mercadeo, es seguro que se volverá más competitivo, no solo entre el sector al que pertenece, sino con sus similares de la vecina ciudad allende el Bravo, y los beneficiados seremos los consumidores.
La licenciada Verónica Vázquez, quien es presidenta de la Canaco en la ciudad, tiene una amplia visión de lo que debe ser este organismo, solo espero que los socios la dejen trabajar y la apoyen en esta difícil empresa de sacar adelante al comercio, que se ha estancado ya no tanto por la inseguridad y la difícil economía, sino por una visión muy estrecha de mercadeo que algunos de los socios aún tienen.
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La temporada de cacería del venado ‘cola blanca’ inició en esta región del norte de Tamaulipas, por donde se espera crucen más de dos mil mal llamados turistas cinegéticos, ya que no se puede llamar turista a quien mata animales solo por placer.
Y aunque las autoridades y quienes dirigen esta actividad digan que esta actividad atrae turistas a nuestra ciudad, el que ingresen al país, armados solo para matar animales, pese a que estén bajo un régimen de control reproductivo de la especie, no deja de ser una actividad que va en contra de la naturaleza.
El venado, cuando es cazado por los ‘turistas’, solo aprovechan la cabeza con su cornamenta, para usarla como trofeo, el resto del cuerpo se desecha y se aprovecha muy poco, pero debo entender que el esfuerzo que hace la Asociación Nacional de Ganadería Diversificada (Angadi), por promover la venta de la carne del venado, es buena si se ve desde el punto de vista de su aprovechamiento, solo de esa manera se entendería esta actividad que como la de los toros, es aberrante.
Dicen que se esperan ingresos de dos millones de dólares aproximados para esta temporada, algo así como 26 millones de pesos que dejarían estas personas en restaurantes, hoteles, comercios diversos y propietarios de ranchos.
Pero bueno, este es solo mi punto de vista que sin duda difiere del de algunos de mis amigos lectores que lean esta columna.
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El frío nos agarró de sorpresa, pero para algunas personas, sobre todo las que viven en el poniente de la ciudad, es una calamidad porque sus humildes viviendas no cuentan con las condiciones para detener las violentas ráfagas de viento gélido que desde ayer viernes caló hasta los huesos, sobre todo por el cambio tan brusco de temperatura.
Digo esto porque como siempre, son los pobres los que resienten más las calamidades de la naturaleza, y de los seres humanos. ¿Por qué lo digo? Porque cuando hace frío, son los pobres quienes al no tener suficiente ropa o dinero para comprar la ropa adecuada para soportar las bajas temperaturas, son los clientes más frecuentes de clínicas, hospitales y médicos particulares.
Cuando hace calor es lo mismo; las diarreas afectan más a los niños pobres y más a los que están desnutridos, amén de otras enfermedades gastrointestinales.
Algunos estudios realizados por la Sociedad Panamericana de la Salud (OPS), indican que en México, las enfermedades curables, como son las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), y las Enfermedades Diarréicas Agudas (DEA), afectan más a los pobres que a los sectores económicamente más pudientes, debido a las precarias condiciones de alimentación, sobre todo en los niños que crecen con algunos grados de desnutrición, y son presa fáciles de estas enfermedades que en muchos caos, les provocan la muerte.
La mortalidad infantil es más elevada en las áreas rurales que en las urbanas, de acuerdo a reportes de la OPS, y por ello es que tanto el frío como el calor extremo, no con compatibles con la pobreza.
Por eso es que el alcalde Carlos Cantúrosas debería implementar programas de apoyo social hacia los sectores más marginados de la ciudad, con la finalidad no de darles un paliativo en forma de cobijas o algunos materiales de construcción, sino de integrarlos al sector productivo a través de programas de promoción del autoempleo y del empleo formal.
Ello solo será posible si a la vez el alcalde y su equipo de ‘genios’ y especialistas en desarrollo social y económico, generan programas de integración empresarial y comercial, que reactiven la economía de la ciudad mediante inversiones en áreas más diversificadas. ¿Cómo?, Quizás ellos, que son los especialistas, puedan saberlo.
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El domingo 24 de septiembre el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, rendirá su informe de gobierno justo a la mitad de su mandato, y pregunto: ¿Qué se ha logrado en esos 36 meses en el estado? La verdad, lo ignoro.
En materia de inseguridad vamos a la alza con tanta violencia que se genera en los municipios fronterizos; en salud enfermedades que antes no nos visitaban, ahora son nuestros huéspedes; siguen cerrando negocios por una precaria economía que más que ser responsabilidad del gobierno estatal, lo es del federal; el desempleo continúa creciendo a niveles antes no vistos, y políticamente su partido, el PRI, sigue siendo un ente sin rumbo y sin destino.
Espero con ansias saber qué respuesta dará a estas interrogantes el domingo allá en la capital estatal, hasta donde ya no irán los funcionarios municipales de esta ciudad, como solían hacerlo, en 10 o 15 camiones repletos de barberos y de gorrones, muchos de los cuales tenían los viáticos asegurados para el traslado, hospedaje y alimento.
Ahora, por ser un gobierno panista en la ciudad, quienes deseen acudir al informe del gobernador, tendrán que sufragar sus gastos con su propio dinero. ¿Cómo que ya no es atractivo, verdad?
Pero confío en que el gobernador no solo nos de respuestas a las miles de preguntas que nos hacemos los tamaulipecos con relación al futuro inmediato de nuestra entidad y de nuestras ciudades, sino que nos aporte soluciones y propuestas para que todos, dentro de nuestras limitantes y capacidades, podamos forjar un mejor destino dentro de nuestro querido estado.