Florescano en la UAT

El laureado historiador y filósofo, Enrique Florescano, visitó a la Universidad Autónoma de Tamaulipas y pronunció una conferencia magistral ante cientos de estudiantes, profesores e investigadores en el auditorio de la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades, cuyo director, Pedro Espinoza Baca, dirigió un mensaje de bienvenida a nombre de las autoridades universitarias.

Para la UAT en general y para la UAMCEH en especial, la visita del ilustre pensador que tuviera, entre otras responsabilidades, la de titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia, le da relieve al XLII aniversario de la fundación del plantel y a la conmemoración de los primeros 10 años en que se imparte la Licenciatura en Historia.

Correspondió al Coordinador de la LH, José Rafael Sáenz Rangel, leer un fragmento del amplio currículum del investigador nacido en el estado de Veracruz, quien es egresado de la Licenciatura en Derecho por la universidad de su estado natal, Maestro en Historia Universal por El Colegio de México y Doctor en Historia por La Sorbona (París, Francia).

El conferencista se congratuló de que casi todas las universidades de los estados, incluyendo algunas privadas, enseñen Historia porque esta disciplina representa la revisión permanente del pasado y, como ejemplo de que los cambios son notables, recordó que antes de los años 60 del siglo XX, la mayoría de los estudiosos y no estudiosos consideraban a Francisco Villa y a Emiliano Zapata como bandidos.

Recordó que la historia oficial de los gobiernos emanados de la llamada Revolución Mexicana consideraban a Porfirio Díaz como un dictador sangriento; mencionó que tuvo que venir el escritor norteamericano John Womack a decirnos que Zapata era un líder agrario con categoría de figura histórica a nivel nacional.

Apuntó que la Historia estuvo siempre íntimamente ligada al poder político y es hasta el siglo XVIII cuando surgen voces de historiadores independientes, a la vez que comienza a estudiarse como disciplina científica en algunas universidades; rememoró que, cuando llegó al Distrito Federal, en los años 60, sólo se enseñaba Historia en la UNAM y en el COLMEX, además, si se quería abrevar en temas marxistas, había que tomar clases clandestinas.

Comentó que los estudiosos de la Historia en Tamaulipas tienen el reto enorme de romper la visión centralista pues los habitantes del norte de México necesitan recuperar las hazañas de sus antepasados constituidos por grupos étnicos que no escribían pero que si tenían una importante tradición oral, además, dejaron muchas pinturas que se tienen que interpretar.

Romper con la visión centralista (explicó), significa demostrar que los habitantes del norte no descienden de los mexicas pues desde el centro se pretende ignorar toda esa herencia cultural, identitaria de los numerosos grupos denominados genéricamente como chichimecas; por fortuna, ya se reconoce oficialmente que somos una nación diversa, multicultural, acotó.

Mencionó que de los años 40 a los 80 del siglo pasado, se vivió con intensidad el modelo de partido único y el Estado mexicano utilizó un solo discurso histórico como herramienta para moldear lo que se conoce como la conciencia nacional; a fines del siglo XX el modelo entró en crisis y tuvimos que demostrar que no existe una Revolución Mexicana, sino una serie de revoluciones regionales que constituyen (juntas) la historia nacional.

Respondiendo a un buen número de preguntas, Florescano afirmó que el historiador tiene que ser autocrítico, tiene que saber buscar los documentos pero también tiene que descubrir su habilidad para interpretar hechos que le permitan explicar diversas situaciones históricas.

Aparte de las personalidades ya mencionadas, acompañaron recientemente al doctor Enrique Florescano en la mesa de honor, el presidente de la Sociedad Tamaulipeca de Historia, Maestro Pedro Alonso Pérez y el catedrático de la UAT y Doctor en Historia, Octavio Herrera Pérez.

En otro escenario, el domingo tuvo lugar el tercer informe del gobernador Egidio Torre Cantú quien tuvo como representante presidencial al Secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, quien cumplió con su chamba alimentando el optimismo de los tamaulipecos con el argumento de que el régimen de Enrique Peña Nieto apenas comienza y tiene grandes planes que redundarán en felicidad para todos los mexicanos.

La conducción televisiva estuvo a cargo de Fructuoso Sáenz, Cendy Robles y Armando Orta que son los presentadores estrellas de Televisa, Televisión Azteca y Multimedios; ambos varones mostraron sus habilidades ante las cámaras y Cendy derrochó belleza y talento periodístico en las charlas con servidores públicos y comunicadores invitados como Ricardo Rocha.

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