El desamparo de la tercera edad: Felipa Ramírez

Cd. Victoria, Tamaulipas.-Si el desamparo de la tercera edad tuviera nombre, se llamaría Felipa Ramírez García, tendría 74 años.

En sus hermosos ojos claros se centra la tristeza, no solo por la pierna que la diabetes le arrebato hace algunos años, ni la soledad en que la dejo su viudez sino porque como madre siempre tuvo fuerzas para sacar adelante a dos hijos que desde que la desgracia hizo puerto en su vida optaron por el olvido, al igual que nietos y sobrinos:

-Cuando uno llega a viejo y más si está enfermo ni las pulgas están cerca, mi único respaldo es un hermano que a sus 84 años de edad me ha dado cobijo en su casita de tabla, somos un par que las desgracias no nos vencen, él le hace la lucha como mecánico y yo vendiendo fritangas y dulces, entre semana fuera de la casa y el domingo en el tianguis.

Habita en una calle cuyo nombre no se sabe, como tampoco el de la Colonia en donde vive:

-Pero no tiene pierde, es por la entrada de Block Victoria, en donde esta un yonke Grande, por ahí vive la Licenciada Rossy que nos socorre al igual que algunos vecinos, porque apoyos de despensa no nos llegan.

La casa donde vive junto a su hermano mayor, no tiene agua potable:

-Lo que si tenemos es luz, agua no, porque no podemos pagarla así que unos vecinos nos socorren, varias trabajadoras sociales nos han hecho visitas pero no regresan, ha de ser porque para el tiempo que nos queda ni valemos la pena el gasto de ayudarnos.

Doña Felipa cuenta que no siempre su vida fue como ahora, que sola y abandonada a su suerte, no pierde la esperanza de recibir atención médica ya que a pesar de su diabetes no tiene en tratamiento:

-Más antes hasta tenía un solar con su casa en la Colonia Pepenadores pero se murió mi esposo y todo se acabo, empezando por los hijos que se fueron y ya no se de ellos ni ellos de mí, no ha de ser por malos sino porque también batallan.

Menciona que el sustento diario es por lo que trabaja:

-Con lo que sacamos muy apenas nos alcanza para mal comer y a veces ni eso, además como me falta la pierna no puedo moverme con facilidad y mi hermano por su edad también batalla, además como no tengo dinero para el doctor, ni modo de irme al hospital y pedir caridad para que me atiendan así me la paso.

Todos los días de los últimos seis años su vida se acuesta recordando cuando era joven y le chuleaban los ojos, también cuando sus hijos eran pequeños y trabajaba en lo que fuera al igual que su marido para que la comida no les faltara:

-Pero ahora ya solo los recuerdos quedan, uno de viejo y enfermo se convierte en una carga que ni los hijos quieren cargar.