Acoso bancario

Ante la complacencia de las autoridades federales, la banca nacional ha sido un elemento propio de comentarios en todos lugares: cafés, oficinas, hogares y reuniones sociales. La banca ha insistido en hacerse odiar de nueva cuenta.
Y no es exclusivo de tal o cual banco: todos están igual; recordamos esos tiempos en que hablaban para cobrar una deuda bancaria, producto de alguna tarjeta de crédito o préstamo especial, personal, hipotecario o automotriz: los bancos son expertos en jorobar a los demás sin importar la tranquilidad, seguridad o derechos de los ciudadanos.
Por alguna razón que no alcanzamos a comprender, la banca hoy no llama para cobrar: este tema lo ha dejado en grupúsculos de abogados sin escrúpulos –abogadillos, diríamos algunos- que, desde su casa marcan a nuestros hogares a deshoras, para insultar, cobrar, amenazar y demás. Ilegal hasta donde sabemos, pero la autoridad no hace nada a sabiendas que se hace este tipo de acciones intimidatorias.
Pero el problema no para ahí: quienes hemos sido precavidos en el manejo de nuestros recursos y no debemos somos víctimas de innumerables llamadas de estos individuos: ya hablan de Santander, Bancomer, American Express, Banamex o cualquiera de las muchas instituciones bancarias para ofrecernos, “en base al excelente manejo que se ha hecho de tal cuenta”, incremento en los límites de crédito, tarjetas adicionales, aumento en beneficios que, al final de la llamada nos “clavan” una cuota, como sucede con los fraudulentos servicios de gastos médicos o gastos de viaje, que lo único que no hacen es atender o dar el servicio –nos consta- dejando a los viajeros tirados en cualquier parte del mundo.
Llaman para pedir explicaciones de por qué no tenemos tarjetas adicionales o para ofrecernos un nuevo crédito, para saber si tenemos seguro de cualquier tipo y ofrecernos “por módicas cuotas” uno más o uno simplemente, que por lo general no responden al cliente.
Un ejemplo es AXXA Seguros, que tiene como política no responder a sus asegurados, pese a las denuncias en instancias competentes.
El caso es que no nos dejan en paz.
Y lo curioso o raro, o ilegal si usted lo prefiere, es que tienen nuestros teléfonos, seguramente tomados de aquellas solicitudes que entregamos hace tiempo.
El asunto es que llaman todos los días del año, a cualquier hora y nos están jodiendo la existencia con “números desconocidos” o de otras partes.
Hoy en día, los teléfonos han servido para hostigar a los mexicanos por parte de instituciones bancarias, y entonces, a los expertos en derecho preguntamos: ¿es legal eso?
¿Tenemos que soportar todo lo anterior que invade nuestra privacidad y seguridad?
¿Hasta cuando les pondrán un “hasta aquí” a estos ambiciosos banqueros que no tienen escrúpulos?
Estas preguntas nos las hacemos todos los días, cuando llaman a deshoras, cuando nos despiertan, cuando interrumpen nuestro partido de fútbol o cuando vamos manejando y joroban a través del teléfono celular.
No es legal, pensamos, aunque nadie pone el dedo en la llaga y nadie hace nada. Las autoridades esperan denuncias: ¿No pueden actuar a favor de nosotros?
Es inverosímil el ver la permisividad que tienen los banqueros en este tipo de situaciones.
Puede usted ser amable, seco, grosero o patán: de cualquier forma estarán hablando a toda hora.
Puede usted decir “no gracias” o mentarles la madre, sin embargo, estarán jorobando su existencia todos los días, mientras seguimos pensando que la autoridad competente no lo es tanto, y permite ese tipo de abusos. Somos de la idea de que deben ponerles un freno a estos malos mexicanos, malos banqueros, malos ciudadanos.
Estamos hartos de los acosos bancarios, y no precisamente por deudores. ¿Qué pasa con los que deben? ¡Pobres! Están en manos de rufianes con título de abogado.
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