Por una vida saludable

Tenemos muchas cosas que hacer todos los días, pero sin duda alguna, la más importante debería ser la que tiene relación directa con la salud y nuestro estado físico actual, así como lo que queremos manejar en un futuro inmediato.
No podemos darnos el lujo de pensar en aquellos días que vendrán dentro de diez o veinte años: el futuro es mañana, no hay más, y tenemos que entenderlo de esa manera.
En ese sentido, cobra vigencia la recomendación que hace el sector Salud en general a la ciudadanía de todos niveles y estados, para frenar la carrera de la obesidad y el sobrepeso, y buscar un estado de vida saludable para todos, principalmente para nosotros mismos.
No es egoísmo, es simplemente, pensar en que somos nosotros lo más importante para nosotros mismos, ya que si tenemos dependientes y queremos que tengan una buena existencia, tenemos que procurarles una adecuada formación y protección; qué sería de ellos si nosotros no podemos dar las directrices idóneas de acuerdo a su realidad, y si no les procuramos el amor a ellos mismos en el sentido de cuidar su cuerpo, su salud, para tener una mejor existencia.
Las famosas “pocholacas” son esos dolores y cosas que aparecen con los años y el descuido, o con el simple descuido, y vienen en diversas formas: dolores de piernas, rodilla, articulaciones en general, músculos, mal funcionamiento hepático o digestivo, problemas de circulación, insomnio y más, como el estreñimiento o una consecuente diarrea que no nos deja vivir bien.
Tenemos que vigilar los hábitos que tenemos para poder inculcarlos en los demás: si comemos inadecuadamente, no podemos esperar que nuestros hijos lo hagan de manera sana; sería injusto pedirles que coman frutas y verduras cuando nosotros tenemos muchos días sin probarlas o las vemos únicamente en el televisor.
Dicen los que saben de refranes que “el buen juez por su casa empieza”, y es donde tenemos que comenzar. Cuando hemos sido diagnosticados con diabetes nos cambian muchas cosas en la vida, y tenemos que hacer grandes esfuerzos por vivir adecuadamente. Somos nosotros los únicos responsables de nuestra salud y no se vale culpar a la autoridad por la pérdida de ésta.
La autoridad sanitaria en nuestro estado marca las directrices idóneas para tener una existencia saludable, pero no nos pueden obligar a comer tal o cual producto o a evitar algunos más.
No es con impuestos con lo que dejaremos de tomar refrescos embotellados, porque la mejor manera es inculcar el consumo de bebidas más saludables y practicar estos hábitos, con la certeza de que alguien en casa los imitará, y así, poco a poco, podremos cambiar las costumbres, muchas que fueron heredadas de los abuelos y que amorosamente fueron equivocadas, pero que ahora, con la información que poseemos, podemos revertir.
Es justo y muy necesario revertir estas malas costumbres, se torna urgente, porque las estadísticas nos asustan: la diabetes es la primera causa de muerte en México y la obesidad y el sedentarismo siguen incrementándose en número de casos y personas que realmente tendrán problemas de bienestar personal.
Tiene el secretario de Salud Norberto Treviño García Manzo un equipo de profesionales de la salud, muchos, conocidos por la sociedad, que trabajan diariamente para que usted y nosotros cambiemos los hábitos cotidianos a algo más saludable.
Cierto, no se puede cambiar de la noche a la mañana, pero si no comenzamos este día seguramente no tendremos un promisorio futuro, sino una existencia plena de padecimientos, quejas y lamentos por parte de los que nos aman.
En salud no cabe el “te lo dije” o el “hubiera hecho otra cosa”: cabe el “me voy a cuidar”, el “voy a cambiar a partir de este momento”, y esos pensamientos que seguramente nos permitirán vivir mejor, y darán bienestar a los nuestros en todos aspectos.
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