¿Qué pasa con las facturas electrónicas?

Ante la andanada de cambios de sistemas, avances tecnológicos y las innovaciones en formas de atención y servicio, nos preguntamos si realmente los mexicanos y, en general, los seres humanos estamos preparados para estos cambios.
El Servicio de Administración Tributaria –SAT- instrumentó el programa y formas de control de la ciudadanía –los más jodidos, obviamente- a través de la facturación electrónica, que antes esa voluntaria, pero que a partir del uno de enero se supone que es obligatoria.
Se supone, pues, que nadie puede facturar si no es por medio de las facturas electrónicas que, entre otras cosas, están matando a la industria de la imprenta, donde había miles de fuentes de empleo que desaparecieron por la disposición oficial de quienes no tienen idea de qué necesitamos los gobernados.
El caso es que a partir del 1 de enero debió hacerse oficial este paso, pero hay muchos comerciantes que están que trinan, porque aseguran que no se puede hacer, debido a que el sistema presenta saturación o de plano, se “cae” y no permite que los contribuyentes hagan el trámite, lo que genera que se pierdan, en muchas ocasiones, los clientes que teníamos.
En algunos otros casos se envían por correo electrónico, situación cómoda para la mayoría de nosotros, pero que no se pensó en una medida idónea para todos., debido a que existen en el país miles –millones- de personas cuyo acceso a Internet es mínimo o nulo, y ellos ni idea tienen de este trámite cibernético.
Francisco Anzures González, presidente de la CANACINTRA en Victoria ha puesto la voz en alto para que sea escuchada por quienes debieran ayudarnos en esos menesteres.
No dudamos de la generosidad del programa de facturación electrónica, y suponemos que es para mejorar y tener más captación de impuestos, sin embargo, la idea era que se captara a los que no pagaban, y no a los que teníamos ya cumplimiento formal y nos han hecho estar atorados con los trámites correspondientes.
Anzures habla de la prórroga que ha otorgado el gobierno federal de tres meses, sin embargo se cuestiona qué sucederá en ese entonces, porque ya de por sí no se puede acceder tan fácilmente, y si todos estuviéramos registrados, habría que visualizar lo que acontecerá si no toma Hacienda sus precauciones.
Y seguramente, como ha sucedido con el dirigente de los empresarios sucederá con otros gremios que, queriendo cumplir se verán impedidos por las razones antes expuestas.
No está la gente conforme con la nueva carga tributaria pero hay que cumplirla y de eso la mayoría está consciente, sin embargo, si nos ponen trabas, si es más difícil cumplir y hacer lo que se tiene, habrá mayor número de causantes que no puedan –o no quieran- cumplir con sus obligaciones fiscales.
Suponemos que de eso vive el gobierno federal, razón por la que se deberían instrumentar medidas que realmente funcionen y les permitan tener dinero, recursos, forma de pago a las muchas inversiones que necesita México y no espantar a los que quieren estar en regla.
Hay disposición de muchos trabajadores del SAT y eso nos consta: los módulos funcionan adecuadamente y permiten al causante de alguna manera cumplir con su idea de estar en orden, pero, insistimos: se necesita que sea más fácil el poder pagar impuestos, que de alguna u otra manera se tiene que hacer, pero realmente nos cuesta mucho trabajo a un gran número de mexicanos.
Aunado a ello, se requiere de contratar profesionales de la contabilidad, porque las autoridades son demasiado quisqulillosas en estos menesteres, por lo que tenemos que estar muy pendientes de hacer bien las cosas.
Una buena sugerencia sería que no estuvieran enviando tantos correos electrónicos amenazantes –o motivacionales- para que se cumpla con las obligaciones fiscales, cuando se está al corriente, es decir, que se pongan atentos con quien sí paga y quien no lo hace.
Porque es muy desagradable que le estén cobrando algo que ya pagó, sin lugar a dudas.
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