No es una exigencia autoritaria, tampoco es un grito desesperado, pero las presidencias municipales de los 43 ayuntamientos están exhortando a la población a llevar a cabo el pago de su impuesto predial porque de ello depende en mucho lo que pretenden realizar en cuanto a programas y obras públicas.
Cierto, el apoyo del gobierno del estado resulta fundamental, así como del gobierno federal, pero no podemos dejar de pensar en la importancia que tiene el cubrir los costes de poseer bienes inmuebles, cumplir con la autoridad y, entonces, poder exigir obras, servicios y otras cosas.
De otra forma, siempre hemos pensado que no tiene uno derecho –ni cara- para pedir que sean directos, que sean honestos, que trabajen o que hagan tal o cual obra: no hay responsabilidad, no hay exigencia: así de sencillo.
En ese sentido, el presidente municipal de Victoria Alejandro Etienne Llano tiene a su favor la excelente relación que ha tenido con el gobernador Egidio Torre Cantú, aunado al oficio político y capacidad de gestión que han permitido que veamos obras en diversas partes del municipio.
Ya un ex alcalde puso el grito en el cielo criticando a Etienne, cuando de todos es sabido el manejo que tuvo aquel personaje con los recursos públicos, pese a que los tuvo muy recortados por una falta de capacidad de gestión, por sentir que podía gritar a diestra y siniestra y esperar que le hicieran el favor. Nada más equivocado que lo anterior.
Pero no es el caso hablar de los que dicen que hicieron y no lo hicieron, sino de que tenemos que pagar nuestros impuestos locales, estatales y de todo tipo. Una nación que cumple con sus obligaciones tiene asegurada una importante parte de su porvenir, y México está muy lejos de lo anterior, aunque no perdemos la fe, a fuerza de ser sinceros.
Cada lote, cada casa, cada predio tiene un valor catastral que hay que cubrir, y éste se ha fijado de acuerdo a los recursos con los que cuenta, de construcción, superficie y demás. La zona tiene mucho que ver, porque de todos es sabido que hay sitios más caros que otros por su característica o etiqueta de “residencial” o una colonia de la periferia, del centro o simplemente cerca de un centro comercial: todo cuenta para tazar los bienes inmuebles.
Y obviamente, quien tiene más casas, paga más dinero, que es lógico además, y no tiene por qué molestar a aquellos que van con el alcalde a pedir condonaciones y, al no tenerlas, hacen campañas para que les permitan vivir sin pagar lo mínimo de obligaciones.
Qué bueno que todos pudiéramos pagar lo que se debe pagar, y entonces, insistimos, exigir lo que pensamos que se debe exigir. Si no cumplimos, difícilmente tendremos cara para pedir que la basura pase más seguido o a una hora más cómoda.
Los servicios públicos se pagan con dinero público, y parte de éste surge de los impuestos, justos o no, pero impuestos al fin, y eso tenemos que entenderlo.
Etienne Llano ha puesto en marcha varios programas de rehabilitación asfáltica, y proyecta la compra de camiones de basura porque los que tenemos, la verdad sea dicha, están bastante viejos ya y resulta incosteable su reparación en algunos casos.
Tiene intención de ayudar a su pueblo natal, pero para que suceda eso se necesita dinero: los milagros no funcionan aquí, solo el dinero y la disposición política y administrativa, pues.
Es por ello que ha pedido a los victorenses su solidario apoyo en el cumplimiento del pago de impuesto predial, que además es nuestra obligación, pero a cambio nos ofrece una administración que se empeñe en dotarnos de servicios de calidad, tal y como merece la capital del estado de Tamaulipas.
La voz la tenemos nosotros, y además nos podemos ganar un carro, que es un “postre” a estas acciones.