No más burros en la UAT

Durante la presentación del programa de investigación y posgrado de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, a cargo del doctor José Luis Pariente Fragoso y su equipo de trabajo, el rector de la máxima casa de estudios tamaulipeca Enrique Etienne Pérez Del Río dijo que no solaparán más a los tradicionales “burros” que han pasado años en las aulas sin resultados positivos.
De tajo, cortó con un privilegio que tenían estos individuos: se inscribían, reprobaban, y entonces se daba de baja de su cardex la materia para que no apareciera la oportunidad u oportunidades perdidas y de esa forma no se les aplicara el reglamento para darlos de baja. No más, dijo Etienne, y parece que ha levantado llaga en un grupo de pseudo universitarios.
El rector ha tenido la disposición de mejorar a la UAT, y a fuerza de ser sinceros, tenemos parámetros de calidad suficientes como para sentirnos orgullosos de ella, pero no son suficientes: nunca será suficiente el tener algún mérito y conformarse, porque eso es de mediocres, y Etienne nunca ha sido mediocre, ni él ni los suyos, y hoy quiere que la UAT realmente ocupe esos lugares de privilegio que muchos tienen reservados para la UNAM, el IPN, el Tec de Monterrey o la Iberoamericana, sin pensar siquiera que nuestra Alma Mater pudiera lograrlo.
Es por eso que habrá limpia de fósiles universitarios, y muchos de ellos tendrán que empacar sus tres cuadernos y su pluma atómica para buscar otros derroteros, otro panorama otro sitio donde vegetar.
Sin embargo, somos de la idea de que estas medidas deben aplicarse más a fondo aún, y evitar que haya favores para esos que no estudian y pretenden aprobar las materias.
Existe una idea de que el alumno puede inscribirse y no acudir nunca a clase, y que, por reglamento, tiene derecho a examen extraordinario, lo que supone que si lo aprueba, tendrá su calificación sin haber asistido. Arma de dos filos, sin duda alguna, pero en ese sentido, bien dice Etienne al pedir a los directores que se apliquen más en su función orientadora y formadora de la que son cabezas, y dejen de entregar estos privilegios a quienes no los merecen.
Hay casos excepcionales de gente que acude muy poco pero tiene una enorme calidad e inteligencia y aprueba, pero son, como dice la gente, “garbanzos de a libra”, y esos habría que reconocerlos y premiarlos.
La exigencia del rector Etienne suponemos que tendrá repercusión en la calidad, pero para bien, porque hoy en día, quien aspire a tener en su hogar un título de la Universidad Autónoma de Tamaulipas deberá merecerlo y asistir a sus clases, aprobar sus materias y dejar a un lado el estar pidiendo favores como aquella señorita que llegaba llorando curso a curso: “lic., tengo beca, por favor, necesito el diez”, aunque era bastante mala alumna.
Finalmente, terminó como secretaria en importante área educativa.
Pero el reto hoy lo lanzó el rector y habrá que asumirlo, directores, funcionarios de cada Unidad Académica, profesores y alumnos, con la idea de que cuando se hable bien de la UAT, los buenos seremos nosotros, pero cuando se hable mal, por cualquier cosa que suceda, seremos malos nosotros porque estamos en el paquete mismo.
Es menester procurar mejorar en todos sentidos, por eso la petición del rector Enrique Carlos Etienne Pérez Del Río a la comunidad universitaria.
Esperamos que esos vividores de la Universidad vayan arreglando sus maletas y busquen ser agentes de ventas lejos de aquí, donde puedan vender esas ilusiones que ofrecieron en alguna ocasión para ser favorecidos.
No más favores académicos necesita la UAT, y la responsabilidad, insistimos, es de todos los que conformamos su cuerpo, su parte humana, sin distingos ni pretextos.
Que se acaben estos privilegios será lo mejor para la UAT y todos lo sabemos.
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