El secretario de educación en Tamaulipas Diódoro Guerra Rodríguez tiene intenciones de que el presente ciclo escolar no sea como otros, y que los muchachos y niños puedan aprovechar al máximo los días de clases establecidos.
Tiene la idea el doctor Guerra de que se puedan recuperar los días perdidos por causa del mal clima imperante en la entidad, que propició que muchos de los padres decidiéramos no enviar a los hijos a la escuela, por el riesgo de enfermar de las vías respiratorias e incrementar las estadísticas de salud.
La idea, en principio, es excelente y miente quien diga lo contrario, aunque tiene sus “bemoles”, es decir, no todo es tan fácil como podría sugerir el funcionario.
Hay que convencer a quienes se dedican a impartir la clase en las aulas en todos los niveles: los profesores no consideran que sea pertinente el que les hagan trabajar de más cuando ellos fueron obligados a asistir a clases. Cierto, algunos no lo hicieron, pero en ese sentido, seguros estamos que no pasa nada, como suele suceder: los faltistas no tendrán repercusión ni laboral, ni escalafonaria, mucho menos económica.
Hemos sido de la idea de que debe instrumentarse un buen programa de control de asistencia de profesores –y de todos los oficios y profesiones, cargos y responsabilidades- en el sentido de que quien no cumpla con sus obligaciones no cobre lo que debiera, aunque hay excepciones que deben confirmarse totalmente, sin caer en ese excesivo y desgastante burocratismo que padecemos cuando vamos a consulta y hay que pedir constancia hasta por haber respirado en la clínica.
No va por ahí la cosa: el asunto es que no se permita que haya ausentismo en la forma en que se presenta, y no únicamente por el frío sino por otros factores. Es importante que todo mundo tome su responsabilidad a tope, en forma cabal y no quiera engañar al empleador: gobierno de cualquier nivel, universidad o institución educativa pública o privada o la instancia que se piense.
No es el frío, al menos en Victoria aún, factor como para detener el progreso o los avances que se desarrollan en aras de éste.
Dice el doctor Guerra Rodríguez que en el norte de Tamaulipas la asistencia se presento en alrededor del diez por ciento, y en el resto del estado no sobrepasó el 30 por ciento, lo que también ocasiona conflicto a los profesores, porque si no van los alumnos no es precisamente lo mejor dar por visto el tema, porque, finalmente, quien sale perjudicado es el alumno, y el caso aquí es que tratemos de hacer personas de bien, responsables y preparados a cabalidad.
Eso es lo que debiera ser, pues.
También plantea la posibilidad de que se hagan más tareas en casa supervisadas por los padres; no debe olvidar el secretario Guerra que los padres sí vamos al trabajo y el hecho de que los hijos se queden no quiere decir que podamos revisarles sus actividades en esos días.
Recordamos que antes, si había menos de cinco grados no había clases, sin embargo, cuando llegó el doctor Diódoro Guerra Rodríguez a ocupar su responsabilidad como titular de educación fue cuando se decidió que sería hasta los cero grados, a criterio de los padres.
Somos de la idea de que debe haber, como antes, un límite, y suponemos que cinco grados estaba bien, porque garantiza que no haya muchos enfermos más de problemas respiratorios.
Finalmente, ir a la escuela no debe ser a costa de la salud: son dos aspectos que las autoridades deben de cuidar en forma muy especial: salud y educación, y no sacrificar una por otra, porque entonces habrá conflicto en la sobrante.
Mientras tanto, habrá que incrementar las medidas de prevención en casa ante la inminente llegada de más frentes fríos. Recuérdese que se dice que “enero y febrero loco”, y el primer mes de 2014 ya nos mostró el por qué de ese dicho popular.
Hay que esperar las locuras de febrero, y hacerles frente de la mejor manera posible, para evitar implicaciones desagradables.
No cabe duda, los ciberdelincuentes