Muy fuerte habló el rector Enrique Etienne Pérez Del Río al presentar a funcionarios y plan de trabajo de la secretaría de Vinculación. Habló de los muchos cambios que urgen en la Universidad, y la forma en que tenemos que trabajar para ser mejores, para que realmente nos califiquen como una de las mejores opciones académicas del país.
Habla Etienne de una nueva etapa que se vivirá, y sentencia claramente: “hay que acabar con los malos hábitos, lo he dicho, lo reitero, las malas costumbres hay que romperlas y hay que romperlas de tajo”, según información publicada en un diario local.
Es, pensamos, extremadamente saludable el hecho de que se quiera cambiar a la UAT para convertirla en la “máxima casa de estudios” por su calidad académica y demás. Lo merecemos los tamaulipecos por muchas razones.
Es alarmante cuando comenta que en una facultad la mitad de su matrícula escolar -1,111 alumnos fueron objeto de solicitar cancelación de inscripción como medida para garantizar su permanencia, lo que está dispuesto a no permitir.
Es natural que los viejos y rancios líderes que aún sobreviven en la UAT estarán preocupados, los que se crearon bajo la sombra del aterrador y nefasto porrismo estarán pensando en qué hacer con un rector que quiere limpiar a nuestra Universidad.
Ha exigido a los directores no meter manos en las boletas y actas de calificación, costumbre que debe ser erradicada: respetar la evaluación del docente y respetar a la UAT, y que quien ha reprobado, que presente su oportunidad valedera o que se vaya, así de claro es.
Y lo que pide el rector Etienne no es cosa del otro mundo ni para asustarse: es cosa de lógica y congruencia, de ética y formación decorosa, de educación y moral.
Lejos deben quedar esos grupúsculos que sobreviven con el presupuesto de la UAT y las cuotas de los alumnos y alumnas; lejos, insistimos, deben irse esos vividores que siguen pegados a la ubre universitaria, y no conformes con ello, han incluido en esos “beneficios “ a cuanto familiar se ha podido.
Los universitarios estamos ya cansados de arbitrariedades, de falsos discursos y cosas que no nos dejan nada bueno: queremos una Universidad crítica, digna y fuerte en todos sentidos, sobre todo, en el ámbito académico, que es la razón principal de su existencia.
Cito texto de El Cinco: “Subrayó la importancia de que todos los universitarios conozcan lo que se va a hacer de ahora en adelante dentro de la Máxima Casa de Estudios de Tamaulipas, que en una primera etapa romperá con las corruptelas.”
En ese sentido, el rector sabe que habrá resistencia de algunos vividores, sin embargo, es digna de admiración su postura, la que se debe apoyar en todos sentidos, con la ley en la mano y la lógica en el corazón: quienes hemos egresado de la UAT nos sentimos orgullosos de ella y nos lastima sobremanera cualquier acto de deshonestidad.
Se espera también que haya auditorías en las áreas donde se manejan recursos a discreción y se ha considerado que hay irregularidades: en otras palabras: se espera que se detecte a los malos estudiantes, malos directivos, malos académicos y se les ponga en su lugar.
La UAT debe dejar de ser botín de unos, que se han enriquecido a costa del dinero del pueblo y la confianza depositada en ellos. Etienne tiene un buen corazón, pero sabe ser enérgico a la hora de pedir resultados: está acostumbrado a hacer bien las cosas, y ahora no será la excepción.
“Si en algún momento dado se hicieron ilícitos, cambiando calificaciones o promoviendo cancelaciones de inscripciones, hay que cortarlas, no más, y todo mundo debe entender, ésta es otra etapa, ésta es otra proyección de la universidad que todos queremos, en la que los muchachos digan ‘queremos salir de una buena universidad, no de una universidad mediocre que cambie las calificaciones o que los pasen por pasar’, enfatizó Etienne Pérez del Río, dice el diario local
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