Jefas de familia vulnerables por partida doble; necesario impulsar su desarrollo

Cd. Victoria, Tamaulipas.-A nivel nacional 25 de cada 100 hogares tiene como jefa a una mujer; en Tamaulipas son 24 de cada 100; ante este panorama la sociedad civil no puede permanecer indiferente, pues detrás de cada jefa de familia hay una cadena de vulnerabilidad que impide el desarrollo del núcleo familiar; señala la Directora General de la Casa de Desarrollo Integral, Discípulas de Jesús, Madre Claudia Hernández

Considerando que las jefas de familia son altamente vulnerables en lo económico y en lo social, religiosas integrantes de la asociación civil “Discípulas de Jesús” hacen un llamado a la solidaridad colectiva, para que las mujeres en estas condiciones le hagan frente a la vida y tanto ellas como sus hijos salgan adelante.

Afirma que son tiempos difíciles en donde se hace necesario pensar en los demás, sobre todo en las y los que menos tienen ya que de esta forma se van a aliviar los males sociales que aquejan a la sociedad.

Al celebrar este martes el segundo aniversario de funcionamiento, la madre Claudia Hernández considera que apoyar a las madres, es apoyar a las familias y de esta manera contribuir a tener una mejor sociedad:

“Es un hecho que cuando ayudas a una mujer, estar apoyando a una familia a salir adelante, en estos dos años nos hemos dado cuenta que las mujeres que son jefas de familia no la tienen nada fácil por eso es necesario el acompañamiento no solo material, sino emocional y sobre todo espiritual”.

Cabe mencionar que la Casa de Desarrollo Integral para Madres Solas imparte diversos talleres de capacitación para mujeres jefas de familia a través de un programa de trabajo viable y sustentable que le permita obtener un autoempleo para obtener ingresos económicos para enfrentar el gasto de su familia.

En la Casa de Desarrollo Integral, se tiene como objetivo apoyar a las madres solas/solteras y sus hijos, proporcionándoles los medios, la formación y conocimientos fundamentales para influir en ellas y que sean capaces de reconocer su dignidad u salir adelante:
“No se trata sólo de darles el pez, sino enseñarles a pescar, por eso se les van a proporcionar los conocimientos que les ayuden a mejorar su calidad de vida, impulsando su autosuficiencia, promover los valores de la familia y su integración”.

La casa ya entra en funcionamiento en esta capital, en el Fraccionamiento La Paz, Calle Sarita Peña de Camargo No. 406, a donde también se les hace un llamado a aquellas voluntarias que quieran compartir sus saberes con las mujeres a atender.