La peligrosa moda del “Feis”

No terminamos de comprender cómo los adultos hemos caído en un vicio que era, aparentemente, problema de nuestra juventud: el Facebook, la red social más influyente está comenzando a causar problemas serios.
Hace apenas unas horas, una irresponsable señora llevaba a su hijo en brazos y en el otro su celular, Smartphone, para ver la pantalla a colores y otros beneficios, charlando con alguna de sus amistades. Lo grave es que iba manejando, y el celular lo llevaba a la altura de la cara, a grado tal que muchos pensamos que se venía maquillando, otro de los grandes problemas que han ocasionado miles de muertes en el mundo.
Lo padecemos en cada clase: los muchachos están más pendientes de las actualizaciones de estado de sus amigos virtuales que de recibir conocimientos nuevos que les servirán, seguramente, para enfrentar de mejor manera los retos del mundo de hoy en día.
Por nada se justifica el conducir con el celular en la mano; lo vemos con gente de todas edades que, irresponsablemente, arriesgan su vida por ir charlando con alguien, sea por Facebook o a través del ya no tan nuevo Whats App, que no deja de ser, aparte de un buen instrumento tecnológico, desarrollado para nuestro bien, un grave peligro para quien lo usa al manejar.
Nadie sabe lo que cada uno lleva en su cabeza, aunque seguros estamos que no lleva congruencia y responsabilidad: arriesgar la vida de otros por ir contestando “mensajitos” nos parece una de las acciones más estúpidas que podemos realizar, sin duda alguna.
Surgen interrogantes cuando vemos elementos de tránsito en el boulevard Praxedis Balboa, con sus indicador de velocidad para evitar que usted o nosotros conduzcamos a más de 50 kilómetros por hora, y nos preguntamos si no sería mucho más rentable pararse en cualquier calle de la zona centro o cualquier zona residencial y aplicar la ley: habría miles de infracciones por conducir sin la atención debida gracias a un celular que otros conceptos que si dejan dinero, pero podrían ser motivo de mayor ingreso municipal, además, sería una buena llamada de atención para que la gente se ponga bien la pila.
Ganas no faltan de bajar y pedirle a esa gente que sean consciente de lo que hace y no nos perjudique a todos.
Tenemos entendido que hay un reglamento de tránsito que habla de estos rubros y los castiga, aunque la realidad viene siendo otra y seguimos observando tal anomalía.
Lo que no concebimos es que muchos hacemos el sacrificio porque nuestros hijos e hijas tengan una buena educación y les buscamos la mejor opción educativa, pero nos paramos en doble fila o insistimos en llamar por celular, contestar mensajes y todo eso que tanto peligro nos hace.
¿Dónde está nuestra misión?
Sin lugar a dudas, donde están los hijos y los conocidos y colaborar con decir que no hagan tales estupideces, porque juegan con nuestra existencia.
Tan solo este lunes vimos en la calle Juan B. Tijerina, allá por la casa de gobierno, tres incidentes de tráfico, y todos fueron por causa de los celulares.
¿De qué se trata?
¿no podremos poner remedio? No entendemos que vaya una señora jugándose la vida y la de sus hijos por contestar un mensaje del “Face”, o un muchacho cuya existencia dependa de contestar inmediatamente o no.
Nada de eso: es tiempo de entender, de hacer conciencia, de participar y predicar con el ejemplo. Es tiempo de pensar un poco más en los demás, y hacer lo que corresponde, en aras de una convivencia armónica, pacífica… feliz.
Mientras tanto, hacemos el exhorto para que se aplique la ley a cuanta gente la pase por alto, y que haya sanciones muy fuertes para esos irresponsables e inconscientes, que cada día son –somos- más.
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