Emotivo, sin duda alguna, ha sido el evento que se llevó a cabo en la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales; en esta ocasión no se trató de universitarios: el auditorio “Bartolo Pablo Rodríguez Cepeda” fue el marco de tan especial acontecimiento.
Fueron cinco pequeños: Andrea Camacho Carrión, Camila Padrón Rico, Eleazar Castro Reséndez, Oscar Amaro Yado América Reina Zapata Gabriela Macías Cruz, todos en edad preescolar, pertenecientes al sector dos del antes referido, quienes ensalzaron la imagen de uno de los más brillantes mexicanos: Benito Juárez García.
La Respetable Logia Simbólica “Pitágoras 58” organiza el concurso denominado “Sentimiento Juarista”, y en coordinación con autoridades escolares han llevado a cabo el mismo a nivel interno dentro de los jardines, para llevarlo a nivel zona, sector, regional y estatal que será en la ciudad de Reynosa, dentro de unos días.
Pone la piel “de gallina” escuchar la forma en que pequeños cuyas edades oscilan ent4re los 4 y 6 años se expresan del “Benemérito de las Américas”, resaltando sus virtudes y trayectoria que le llevó, desde ser un pastor analfabeta hasta la presidencia de la República Mexicana.
Sin duda alguna que Juárez ha sido uno de los elementos más importantes dentro de la historia del México que hoy tenemos. Su inmortal frase “Entre los Individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” ha trascendido a través de la distancia y el tiempo.
Destacado liberal, fue impulsor de las Leyes de Reforma y muchas cosas más que los historiadores han dado cuenta. Como liberal, también pugno por una serie de mejoras que tuvieron eco en la población mexicana.
La separación entre la Iglesia y el Estado también se dieron durante su mandato y por iniciativa de aquel hombre originario de San Pablo de Guelatao, en el lejano estado de Oaxaca.
Los niños, con una seguridad que asombra, subieron a la tribuna a externar su opinión sobre Juárez y su obra: comenzaron a hablar, a declamar prácticamente, pero con una impresionante pieza de oratoria donde las palabras se entrecruzaron con los sentimientos que sus profesores y asesores les ayudaron a construir.
El mérito de los profesores y asesores es precisamente haber logrado que estos niños estuvieran en esta importante etapa para seguir a la estatal de Reynosa.
Nos dan una clase completa los niños.
Nos enseñan que no hay más límite que el querer hacer las coas y ser lo que ellos quieren ser. Hay que imaginarlos a sus años con la certeza que otorga el prepararse adecuadamente, con la seguridad de tomar un escenario para hablar de uno de los más brillantes mexicanos.
Una labor incuestionablemente digna de aplauso y admiración la de sus profesores, asesores y padres, porque a esa edad tener el dominio del lenguaje que ostentan no es nada fácil, y lo vimos este miércoles, cuando ellos, uno a uno, fueron sometidos a la mirada de decenas de asistentes que no pudimos más que quedarnos con la boca cerrada, en silencio, y aplaudir el esfuerzo y talento de nuestros niños tamaulipecos.
Porque se ha demostrado que cuando se quiere destacar se logra, aunque para ello hay que trabajar en forma muy intensa, prepararse y darnos la máxima seguridad para hacer las cosas.
Un reconocimiento a los pequeños, sus padres, profesores, asesores y a quienes organizan este tipo de eventos, que tratan de reforzar esa identidad nacional que tanta falta nos hace a muchos.
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Los oradores del mañana
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