Mujeres ¿Asunto de género o de mentalidad?

El 8 de marzo se celebrará el Día Internacional de la Mujer, y como el título lo indica, no como se pueda entender, no se trata de celebrar a la mujer en sí, sino aquellas acciones, actividades y actos en las que una mujer participe para mejorar su condición de mujer, las condiciones del medio en el que viven, y las condiciones generales de todas las mujeres que de una u otra forma se vean involucradas en un proceso de transformación.
Las mujeres en México, por lo general viven inmersas en un estado de cosas en donde el hombre suele ser misógino, discriminador e impositivo, pero más que por su naturaleza misma, lo es por un asunto de tipo histórico-cultural que tiene aproximadamente 493 años de haber sido impuesto en el país.
No es sino a partir de la segunda mitad del siglo pasado cuando la mujer comienza a tener conciencia más o menos clara de su situación como mujer, de su papel dentro de la sociedad, y de su rol en el proceso de producción.
Desde entonces son muchas las mujeres que han destacado como tales en todas las áreas de la producción intelectual y material, pero siempre serán pocas si no se les da la oportunidad de destacar y si no se les trata con equidad en una sociedad eminentemente machista.
Foros van y foros vienen, pero poco se ha logrado para que la mujer, como concepto y como ser humano, participe de manera equitativa en la distribución de la riqueza intelectual y material.
En esta ciudad, en el Instituto Municipal de la Mujer, a mi juicio, se malinterpreta el concepto de equidad de género y de igualdad, y por el contario, tengo la sensación de que quienes manejan dicho organismo municipal, piensan de manera elitista y en función de un solo sector social, por lo que las pretensiones de querer la igualdad entre las mujeres, solo queda en mera pretensión, ya que su visión de igualdad se trunca en el momento mismo en que actúan solo para favorecer y privilegiar a los sectores más pudientes de la sociedad, que son las mujeres de clase media hacia arriba.
¿Por qué digo esto? Por dos razones: Una de ellas es el enorme presupuesto de 3 millones 600 mil pesos asignados por el presidente municipal a dicho organismo para ejercer en el presente año, es decir, 300 mil pesos mensuales, dinero que a mi juicio se reparte en su mayoría en los salarios de sus directivas, y el que debería aplicarse en la elaboración de estrategias y programas para el mejoramiento de las condiciones de las mujeres dentro de la comunidad en la que habiten las menos favorecidas socialmente.
La otra razón va en función de que organismos como este, generen realmente las condiciones necesarias para favorecer no solo un cambio de mentalidad entre quienes dicen apoyarán, sino que dicho cambio sea socialmente progresivo y revolucionario, es decir, que dicho cambio promueva en las mujeres la idea de cambiar no solo ellas como mujeres, sino también el entorno social en el que viven.
Hacerlo de esta manera es revolucionario, porque un cambio de este tipo no solo mueve consciencias, sino que revoluciona las ideas tradicionales y hace más participativas a las mujeres que se involucran en dicho proceso, lo que por lógica, no conviene a ningún gobierno ni a un organismo como el Instituto Municipal de la Mujer en esta ciudad.
Por ello es que crear un foro en un lugar tan alejado como el Centro Cultural, a donde solo podrán acudir aquellas mujeres que tengan automóvil, que tengan un posición social cómoda y que acudan a escuchar a una periodista, una escritora y una psicóloga de renombre nacional, solo para ‘presumir’ un saludo o una plática banal, será solo un acto de élite, no de promoción del cambio entre las mujeres.
Al menos no entre aquellas que no acudirán a dicho foro porque les preocupa más sobrevivir en un medio de miseria que escuchar a mujeres que cierto es, su preparación les permite hablar por el resto de las mujeres sin oportunidades, pero solo por un momento, ¿y luego qué?
A esas mujeres, a las que a diario se preocupan por no tener que darles de comer a sus hijos, esas cuyos esposos perdieron el empleo o son madres solteras, y las que al no haber tenido la oportunidad de prepararse en una escuela, este tipo de eventos son banalidades porque se habla de su realidad, pero no se les apoya para mejorarla. ¿Lo hará el Instituto Municipal de la Mujer?

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La lamentable desaparición del ex alcalde Benjamín Galván Gómez ha cimbrado la estructura emocional de quienes habitamos esta ciudad, tanto, que su no presencia nos preocupa sobremanera a tal grado, que ello repercutirá de manera directa en los programas municipales de seguridad pública.
Ello porque si un personaje tan conocido por haber sido alcalde de esta ciudad, ‘desapareció’, ¿qué tanta seguridad podremos tener el resto de quienes vivimos en la ciudad?
El actual alcalde, ante este lamentable suceso, ya no tendrá manera de decir que se avanza en esa materia, no mucho menos mencionar que los delitos van a la baja, porque de inmediato será cuestionado por la sociedad, o al menos esa parte que ha sido víctima de la inseguridad.

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En unos días, el alcalde Carlos Cantúrosas dará inicio a su primer evento de lo que se denomina Feria del Empleo, que es un evento en el que se promueve entre las empresas algunas presuntas vacantes a cientos de desempleados que hay en la ciudad, entre ellos muchos que fueron despedidos en esta administración municipal, seguramente.
¿Cómo es posible que una administración que despide a tres mil empleados pueda promover una feria del empleo?
Además, es de todos sabidos, y más por quienes acuden año tras año a este tipo de eventos en busca de una ‘chamba’, que la mayoría de los empelaos que se ofertan, no solo son de muy mala calidad, sino que son hasta denigrantes debido a los salarios de hambre que ofrecen en el mejor de los casos, ya que muchos de los empleadores utilizan como ‘gancho’ un empleo sin salario al ser de comisiones, es decir, que el trabajador ganará de acuerdo a lo que venda por muchas horas de labor.
Lo curioso es que nuestras autoridades siempre dicen que el desempleo se abate a cada momento, que las ofertas de empleo abundan y que el desarrollo se ve en todos los rincones de nuestra ciudad, cuando la realidad es otra.
Cuando los habitantes de una ciudad sientan que el presente año es mejor que al anterior, cuando vean que su salario puede satisfacer sus más primarias necesidades, y cuando su calidad de vida sea mejor que antes, entonces se podrá decir que en realidad se vive en una ciudad llena de oportunidades, de lo contrario, todo lo que se diga serán solo falacias y simulaciones.