Ver bien para vivir mejor

No cabe duda que los sentidos del organismo son fundamentales para poder desempeñarse adecuadamente.
Problemas añejos que tienen repercusiones actuales nos han hecho aprender a valorar las carencias del cuerpo; sucede siempre que tenemos algo que nos incomoda o afecta: aprendemos a valorar lo que se fue o se está yendo.
La diabetes tiene muchas complicaciones y en ocasiones no nos damos cuenta de cuán avanzado está el problema hasta que llega y, desgraciadamente, con consecuencias irreversibles.
Perder prácticamente la visión, aunque sea en forma temporal, no es nada agradable y lo sabe mucha gente. El hecho de que uno salga a las calles de Victoria y no pueda saludar a alguien conocido propicia situaciones embarazosas. No es bueno, créame el lector, salir a manejar o circular por nuestra ciudad con una visión borrosa casi en su totalidad. Sentimos la impotencia de poder visualizar lo que el Creador nos ofrece cada mañana.
La vista es probablemente el sentido más apreciado por lo que significa: hemos dicho en muchos foros que nada se compara con el poder ver al hijo recién nacido o el majestuoso amanecer que Dios nos regala cada mañana. Ver bien es tener opciones para decidir qué camino tomar y qué apreciar, en toda su dimensión o en lo que nosotros queramos.
Pero salir a las calles con visión a menos de la mitad, no puede resultar bueno.
¿Qué se puede hacer enb este sentido?
Aprender a vivir con lo que tenemos, aprender a cuidar lo que aún nos pertenece, p orque los sentidos se pueden afectar y “acabar” si no hacemos lo que debemos.
Como personas con diabetes tenemos la firme obligación de cuidar nuestra visión y nuestra salud en general, aún más que los otros amigos y seres humanos, porque tenemos factores de riesgo que crecen a diario por causa de esta enfermedad.
Ser diabético controlado es un arte, es un mérito grande, e implica muchas cosas, entre las que se puede destacar la enorme disciplina ara realizar actividad física, comer adecuadamente y llevar al pie de la letra la toma de medicamentos prescritos por el médico.
Ser diabético no es nada del otro mundo pero tampoco significa habernos sacado el premio de la Lotería Nacional. Somos y ya, tenemos que aprender a cuidarnos y tomar cartas en el asunto, y aprender que si no nos cuidamos nosotros, nadie lo hará por nuestra cuenta, ya que es una decisión totalmente personal.
Vivir con diabetes es un arte que hay que aprender en el día a día que nos toca experimentar. Ser diabético y no ver bien significa que ha habido algunos tiempos largos –años- de descontrol y mala atención que, hoy por hoy, nos pasa la tremenda y dura factura que tiene repercusión en todo lo que somos y hacemos.
Cuidar la vista es fundamental y hay que hacerlo. Hoy hemos aprendido a que si no se ve bien es porque algo nos falló durante largos espacios de tiempo, y no queremos que nadie sufra lo que estamso viviendo.
Una disculpa a todas esas personas que no vemos bien y que tienen alguna relación con nosotros: no nos estamos haciendo tontos para no saludar: no vemos y ya.
Son momentos en los que hay que aprender a valorar lo que tenemos y conservarlo en buen estado.
El exhorto es para nuestros amigos con diabetes: hay que cuidar lo que permanece en nosotros como si fuera l máximo tesoro. Cuando uno no puede ver la sonrisa de sus hijos, al amanecer de un divino sol o el sonriente rostro de un amor… no puede decir que está viviendo bien.
Cuidemos nuestra diabetes y nuestra vista, por favor.
Una disculpa a quien nos ha saludado y no le hemos contestado: esperamos sus comprensión y tolerancia: no vemos, así de claro.
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