Tamaulipas es una de esas entidades privilegiadas que tiene yacimientos petroleros y la industria que encabeza Petróleos Mexicanos –PEMEX- ofrece muchas cosas, entre las que destaca la innumerable cantidad de empelos director e indirectos, beneficiando a miles de paisanos.
Pemex ha sido motivo de debate nacional por la ley energética recientemente aprobada en el Congreso de la Unión.
En ese sentido, nos declaramos neófitos sobre el tema: no conocemos bien todos sus aspectos que habrá que considerar, sin embargo, tenemos una opinión propia al respecto que debe ser respetada tal y como son las de cualquier ciudadano mexicano.
Este 18 de marzo celebramos aquel decreto en el que Lázaro Cárdenas, presidente de la República decretó la expropiación petrolera: desde entonces, el petróleo mexicano se ha dicho que es de los mexicanos, aunque hay algunas personas que imaginamos, pretenden tener su barril de petróleo en casa, porque argumentan sin mucho conocimiento que el petróleo se está vendiendo al extranjero, y específicamente a los americanos, los vecinos del norte.
Entendemos que en un país con el régimen del que se goza, hay una Cámara de Diputados que legisla y decide; suponemos también que están representados los más de 110 millones de mexicanos en 500 legisladores, unos, llevados a la tribuna por la decisión popular y sagrada que es el voto, y otros por la voluntad de sus amigos, es decir, los plurinominales que, a juzgar por nuestras experiencias, debieran desaparecer, ya que no vemos razón para que quienes no fueron elegidos por el pueblo lo representen. Es una burda imposición, pues.
Pero hablar de que si el petróleo se pone en manos extranjeras o no es muy difícil, a decir verdad, porque no tenemos los elementos para juzgar lo anterior.
No es buscar yacimientos e instalar plataformas para su explotación, sacarlo y venderlo. El petróleo implica muchas cosas más.
La industria petroquímica tiene que ver con muchísimas formas de incorporación al sector productivo, y en ese sentido, debemos reconocer que nuestro país se encuentra en pañales, es decir, en un desarrollo incipiente y prematuro.
Mire que sacar el petróleo y venderlo para luego comprar lo que de él se produce no es precisamente el mejor de los negocios.
Es por eso que cobra vigencia el tema, aunque grupos políticos se han empeñado en hacer un referéndum al respecto.
Preguntaríamos a esos inconformes por qué no pidieron un referéndum en temas como educación, salud, leyes penales y todo lo que emana del Congreso, porque, finalmente, todos los asuntos benefician o perjudican a los mexicanos.
¿Por qué únicamente en este tema?
Si no estamos conformes con las decisiones de los diputados, pues hagamos un referéndum para quitarlos y poner a quienes estén acordes con nuestra forma de pensar.
Somos de la idea de que los diputados y senadores deben darse “baños de pueblo” para conocer realmente qué es lo que queremos y necesitamos los mexicanos. No es nada más ir a levantar el dedo y cobrar, pues, sino que implica muchas cosas más.
Nos gustaría tener información clara y objetiva al respecto de parte del Gobierno Federal, para que todos sepamos qué se hace o se pretende hacer al respecto.
En tanto, se recuerda al general Cárdenas y su decisión de arrancar a las empresas extranjeras los beneficios que se supone eran para todos nosotros, aunque la verdad sea dicha, se han quedado en manos de unos cuantos.
Y para ejemplo tenemos Oceanografía y sus muchos fraudes, pero de estas empresas abundan las que han succionado los recursos de Pemex.
En este sentido, debemos entender que hay que desarrollar la industria relacionada con el petróleo, y el gobierno no tiene con qué, por eso está b8uscando quien pueda hacerlo, sin perder la paternidad de los recursos de todos los mexicanos.
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