Reynosa, Tamps.-La indiferencia y el desdén con que los priístas se han conducido frente al homicidio de dos de los suyos, uno ex –candidato presidencial y otro a la gubernatura de Tamaulipas, no deja lugar a dudas de que el olvido en ambos casos ha sido el mejor paliativo para suplir a la demanda de la verdad en torno a los crímenes que hasta ahora representan parte del folclor popular negro del PRI.
Tanto en Colosio como en Rodolfo Torre Cantú el olvido y manejar las fechas de sus asesinatos: 23 de marzo y 28 de junio como efemérides en el calendario priísta, son algo que se ha convertido en una tradición para ir a rendirles culto pagano frente a sus bustos y hacer silencio a la hora de responder a los cuestionamientos en torno a los hechos por los cuales se les privó la vida.
Una similitud resalta en ambos políticos inmolados, los dos tenían un carisma natural entre el gentío y la militancia priísta esta plegada a sus proyectos y anhelos de grandeza de México y Tamaulipas, Colosio y Torre Cantú estaban arropados del cariño del pueblo y los visualizaban como respuesta a los grandes rezagos sociales e injusticias perpetradas principalmente desde las oficinas del gobierno, esas que planean desde la comodidad de la oficina el futuro de millones de familias.
Y tambien en ambos casos, se convirtieron en una suerte de caudillo del PRI y del pueblo, héroes a los cuales no se ha hecho justicia y solamente han pasado a convertirse en motivo de efeméride una vez al año, para acudir a los pies de sus bustos o monumentos asumiendo rostros de dolor y pesar, pero resistentes a reclamar la verdad de su destino.
En suma, Luis Donaldo Colosio y Rodolfo Torre Cantú con el paso de los años se convertirán tan solo en referencia histórica del PRI, como candidatos a los cuales la anti-democracia, pero sobretodo el stablishment del PRI se impuso con su losa de silencio por encima de una verdad que se pregona por las calles y esquinas, pero que el partido como autista ni la ve ni la oye.


